- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!

martes, 13 de enero de 2015

Árabe, moro, magrebí, musulmán, islamista ... ¿es lo mismo?





Para mucha gente en los países occidentales y, desde luego, también en España, las palabras árabe, moro, mabrebí, musulmán e islamista suelen ser sinónimos. ¿Y lo son?. Pues no. No, no, no y, setenta veces siete, no. Igual que no es lo mismo decir mujer, femenino, hembra, feminista o feminazi, por ejemplo. A menudo, hasta los medios de comunicación más serios cometen errores garrafales en llamar a cualquier país musulmán un país “árabe”, y a cualquier musulmán un “islamista”. Con este post, y a tenor de lo contenido en algunas publicaciones que tratan los últimos acontecimientos acaecidos en Francia, me gustaría realizar una definición ajustada de estas terminologías. A ver si lo consigo:


Árabe

Se refiere a un grupo etnolingüística cuyo origen procedió de la península árabe, pero a día de hoy se extiende por todo el Oriente Medio y África del Norte. Según la clasificación lingüística, el árabe pertenece a la familia semita y es un pariente cercano de hebreo.

Los “árabes” engloban a todos los pueblos cuya lengua se deriva del árabe clásico, que incluyen a la mayoría de los países de la península árabe (Arabia Saudita, Irak, Jordania, Siria, Líbano), Egipto, Libia, y un importante segmento de la población de Túnez, Marruecos, Argelia y Mauritania. La expansión árabe por el norte de África se realizó durante la conquista de Islam en el siglo VII y la posterior asimilación de las poblaciones autóctonas a su cultura.

Religiosamente, la mayoría de los árabes son musulmanes, pero también hay una importante minoría de cristianos, sobre todo en Egipto (15% de la población), Siria (10%) y Líbano (40%). Países como Turquía, Irán y Afganistán, a pesar de estar situado en el Oriente Medio con mayoría musulmana, NO SON ÁRABES porque no comparten el idioma. En Túnez, Argelia, y Marruecos, la población es una mezcla entre árabes y bereberes. Estos últimos tampoco son árabes.




Los 22 países árabes


Moro

Esta palabra me gusta, especialmente, diseccionarla porque se usa mucho en nuestro país y, muchas de las veces que se usa, confunde tanto a íberos como a moros. Esta calificación, moro, vino de la época romana en referencia a la población del norte de África (excluyendo Egipto), que los romanos llamaban Mauretania.

Los moros incluían a poblaciones de origen bereber (que no tienen nada que ver con árabes) asi como a colonos fenicios y griegos. Mauretania era una de las regiones más romanizadas del imperio. De hecho, el emperador Séptimo Severo, que gobernó a finales del siglo II, era de origen “moro”. El emperador romano Caracalla, que construyó los famosos baños, también era de origen "moro".


Muchos "moros" son de origen bereber, como esta familia marroquí
Muchos “moros” son de origen bereber, no árabe, como esta familia marroquí

En el siglo VII, cuando los árabes sometieron al norte de África, muchos moros se convirtieron a Islam, y como la mayoría de los musulmanes que conquistaron Hispania eran nativos del norte de África, en español la palabra moro empezó a referirse a cualquier musulmán, sea de origen árabe, bereber o muladí (hispanos convertidos al Islam). Se da el caso de que, hasta en el siglo XVI, cuando los españoles colonizaron las Filipinas, llamaron a los musulmanes locales moros, aunque no tenían nada que ver con el norte de África.

A día de hoy, coloquialmente la palabra moro puede tener 2 significados:

• Un nativo del Magreb. Dicha con este significado, ¿dónde está el problema?
• Cualquier musulmán, normalmente en tono despectivo. Todos, moros y no moros, sabemos cuando este calificativo se usa para insultar





MagrebíLa palabra Magreb (en árabe: al-Magrib) es la adaptación al español de una voz árabe que significa lugar por donde se pone el sol, el Poniente, la parte más occidental del Mundo Árabe. Tradicionalmente se ha llamado Magreb a la región del Norte de África que comprende los países de Marruecos, Túnez y Argelia, aunque más modernamente se incluye también a Mauritania, Sáhara Occidental y Libia y conforman una entidad politica llamada Unión del Magreb Árabe (UMA) tras un acuerdo de interacción comercial firmado el 17 de febrero de 1989 en Marrakech.

En la actualidad la mayor parte de los magrebíes son de lengua árabe, aunque también existe un porcentaje de hablantes del idioma bereber (unos 30 millones de hablantes). El árabe hablado en el Magreb tiene notables diferencias con los dialectos árabes orientales, y a su vez se compone de hablas muy diversas.


Lenguas bereberes


Los magrebíes pertenecen a la rama sunní del islam, y habitualmente practican el rito malikí. Las minorías religiosas son muy exiguas: en el desierto argelino existen pequeñas comunidades musulmanas jariyíes (rama del Islam antaño muy presente en la zona y hoy casi extinta). Sobreviven también pequeñas comunidades judías, que en otro tiempo fueron numerosas, sobre todo en Marruecos, pero que quedaron muy reducidas tras la emigración de la mayoría de sus miembros a Israel.


Principales variedades del árabe magrebí






Musulmán

Se refiere a creyentes de la religión de Islam, independientemente de su nacionalidad o de su origen étnico.


El Islam era una religión fundada por los árabes, pero luego se difundió por el resto del mundo. A día de hoy, hay casi 1600 millones de musulmanes en el mundo, pero solo 20% son árabes. Los países con mayor población musulmana son Indonesia (casi 200 millones), país con una población de ojos rasgados (su aspecto es como el de los chinos, "fititú") Pakistán, India y Bangladesh.



Mapa de importantes poblaciones musulmanas del mundo
 

Los musulmanes también se dividen en 2 principales ramas religiosas: suníes y chiitas, ambos creen en el profeta Mahoma, pero los segundos consideran a su yerno Ali como el legítimo sucesor. Esa es la diferencia

En este punto, me gustaría aclarar que, como en el catolicismo y en otras religiones, existe un grado de religiosidad entre los musulmanes. Aunque los occidentales solemos asociar el Islam con mujeres veladas, una estricta separación de sexos, un rígido patriarcado, la peregrinacion a la Meca, la abstención de cerdo y alcohol, rezar 5 veces al día y el Ramadam, en realidad, el grado de religiosidad varía de forma enorme de país a país, y de individuo a individuo. Ademas, parece que se nos olvida que en España, hace menos de 50 años, las mujeres debían ir con velo a la santa misa y sin "enseñar carne" (bueno, ésto último aun hoy), no tenían patrimonio, estaban al arbitrio de sus padres hasta que no pasaban al arbitrio de sus maridos, teníamos (todos) que correr a besar anillos de curas y obispos, debíamos "disfrutar" collejas provenientes de la curia eclesiástica sin decir ay, rezábamos antes, durante y después de recibir clases, las fuerzas de seguridad del Estado escoltaban (que no regulaban) actos procesionales.... Decir también que, "gracias" a estas conductas y actitudes igualmente fundamentalistas, buena parte de la población que vivió tales practicas se alejaron, no tanto del catolicismo (cuyos postulados pueden ser perfectamente validos), como de la jerarquía católica y de la radicalidad.

En general, los musulmanes, se pueden clasificar por las siguientes tendencias:

• No-creyentes: gente que se identifica con la religión solo por herencia familiar, pero no practica casi nada las costumbres religiosas.



La mayoría de la población kazaja son musulmanes, como los jóvenes de esta foto
La mayoría de la población kazaja son musulmanes modernos

• Creyentes modernos: gente que practica la religión pero con costumbres modernas. Las mujeres no llevan velo y los dos sexos suelen socializarse juntos. Pero a pesar de adoptar muchas costumbre occidentales como beber alcohol y bailar en discotecas, la mayoría reza con regularidad a Alá, practica el ramadán y se abstiene de comer cerdo.

La sociedad pakistaní es una de las más tradicionales
La sociedad pakistaní es una de las más tradicionales
• Creyentes conservadores: gente que sigue las normas religiosas en su conducta cotidiana. Mantiene una estricta separación de sexos donde las mujeres siempre van tapadas y los matrimonios suelen ser concertados.

• Radicales, que practican los mandamientos del Corán a pie de la letra, como aplicar el código penal de Sharia para los delitos religiosos. Por supuesto, la interpretación del Corán es muy subjetiva, y la mayoría de los grupos que llamamos “fundamentalistas” hacen que su manera particular sea la única verdadera, calificando todo el resto de “herejes”.




 

Es curioso, estas mismas categorías que se establecen para los musulmanes podrían ser válidas para casi todas las religiones, también y sobre todo en el catolicismo, y parece que no nos damos cuenta. Pero desde luego, la mayoría de las poblaciones, musulmanas o no, tienen una mezcla de esas 4 tendencias. Ahora hablamos del islamismo; pues bien, en general, en los Balcanes, Rusia y las ex repúblicas soviéticas predominan las primeras 2, y en países como Pakistán, Arabia Saudita, Bangladesh y Jordania y predominan las últimas 2.





Islamistas

 
Los musulmanes radicales que pretenden establecer un estado confesional con un código civil y penal basado en el Corán se llaman islamistas. A día de hoy, en bastantes países musulmanes hay una profunda división entre islamistas y laicos, que se ha radicalizado después de la Primavera Árabe y cuyo proceso está por concluir. Deberíamos estar pendientes a ésto.

Durante mucho tiempo, esta tendencia, afortunadamente cada vez mas en desuso sobre todo por la irrupción de la democracia y por poner en valor las libertades individuales, se practicó en los países occidentales hasta ayer mañana. Repito, se nos olvida, pero deberíamos recordarlo a la hora de analizar lo que ocurre en determinados países musulmanes; lo ha recordado últimamente hasta el Papa actual (el argentino, digo; el otro sigue con "sus cosas")



 

Los medios de comunicación a menudo llaman “islamista” a cualquier musulmán, cosa que no sólo es una terminología errónea, sino también injusta y crea una confusión potencialmente peligrosa.

O sea que, por resumir,… ¿no todos los musulmanes son árabes?

Ni muchísimo menos. Hoy en día se calcula que en el mundo hay más de 1500 millones de musulmanes y, ojo que vienen curvas, la inmensa mayoría no son árabes. De hecho, sólo el 20% de los musulmanes son árabes. Sí, lo sé. Te acabas de caer con todo el equipo. Pero es así. Ninguno de los 4 países con más musulmanes por metro cuadrado (Indonesia , Pakistán, India y Bangladesh) es árabe.

O sea que… ¿no todos los moros son árabes?

No, rotundamente no. Como he dicho, moro hace referencia a los habitantes del Magreb. Y entre ellos se encuentran, por ejemplo, los bereberes. Éstos están presentes en todos y cada uno de los países que integran el Magreb y no tienen nada que ver con los árabes.

O sea que… ¿no todos los árabes son musulmanes?

Para nada. En países árabes como Egipto, se estima que el 12% de sus más de 85 millones de habitantes son coptos. Cristianos coptos. Ah, por cierto. Egipto no forma parte del Magreb. ¿Y qué significa eso?. Efectivamente, eso mismo, que los egipcios no son moros.

O sea que... ¿no todos los moros son musulmanes?

La inmensa mayoría sí lo son; prácticamente todos los habitantes del Magreb creen en Alá, pero en países como Túnez, por ejemplo, existen todavía pequeñas comunidades de judíos, judíos por cierto, descendientes de aquellos que emigraron desde España en el siglo XV.

O sea que… ¿no todos los árabes son moros?

Ni de coña. Moros son, repito, sólo los habitantes del norte de África. Los que son de Arabia Saudí, de Egipto, de Siria, de Jordania, de Libia, de Irak … son árabes porque su lengua deriva del árabe clásico, porque son originarios de Arabia, pero no son moros.

O sea que… ¿la inmensa mayoría a los que llamamos moros, en verdad, no son moros?

¡Eeeeeequilicuá! Si al menos uno de los que hayan leído este post entiende esta circunstancia, ya me doy por servido.Y no sólo es que no sean moros, es que muchísimos de ellos ni siquiera son árabes. Los turcos, los afganos, los iraníes… no son moros (porque no son del Magreb), y tampoco son árabes (porque no comparten ni el idioma ni el origen). ¡¡¡Qué sorpresa, eh!!!

De hecho, y perdón por desmontar otro mito, los pakistaníes o los turcos ni son moros ni son naturales de ningún país árabe. Así que, si me estás leyendo desde España (cosa que seria lo mas logico, pero nunca se sabe) y eres de los que normalmente llama moro al pakistaní que te vende las cervezas o al turco del kebap en tu barrio (de gran ciudad, supongo), te interesará saber que, mientras él tiene CERO papeletas para tener sangre mora, tú tienes más de 800 años de historia de venta de papeletas morunas en tu país, así que es bastante más probable que alguna te haya tocado. No sé si me explico… o explicándome, no sé si se me quiere entender

Ahora añado: en realidad el problema aquí no es que en el mundo occidental no exista algo parecido a una religiosidad política, que existe y mucha (en EE.UU., por ejemplo, aun no ha salido como presidente, ni lo verán vuestros ojos quizá, alguien que no se declare profundamente religioso) o que no tengamos partidos políticos cristianos radicales, que los tenemos, sino que se empezó a utilizar el término «fundamentalismo islámico» equiparándolo al «fundamentalismo cristiano» de antaño y no tan antaño, y no son exactamente lo mismo. De hecho, no se parecen en nada. Dicho esto, aclaro que en el islam político hay ramas más moderadas y democráticas y otras que lo son menos, y es lógico pensar que al final al que más se oye es al trol, al anacrónico, al intolerante, al que más ruido hace, y está claro que los partidos políticos islámicos a los que más se oye desde fuera es a los violentos. Es lo que tienen las explosiones, que hacen mucho ruido.





Ramas del islam


Como todas las religiones, también el cristianismo, el islam se ha ido dividiendo a lo largo de los siglos en distintas escuelas, orientaciones y sectas, algunas tan alejadas hoy que sólo forman nominalmente parte de esta religión, otras extremamente similares.

La división más conocida, aunque no la única, es la que separa suníes y chiíes. La importancia de esta diferencia, teológicamente bastante reducida, se ha exagerado enormemente en los últimos años, debido a su utilización como factor de enfrentamiento en guerra civil en Iraq. Junto a estas dos grandes ramas se clasifica una tercera, muy minoritaria, la de los jareyíes.

Esta división tripartita se atribuye a las primeras décadas de la existencia del islam. El 8 de Julio del 632, la misma noche en la que murió el Profeta, a quien su mujer Aisha “la amada”, aún lloraba, se enfrentaron entre sí tres partidos: el de la gente de Medina, el integrado por los amigos del Profeta, y el de su heredero más próximo, su yerno y primo Alí. Dado que el profeta Mahoma no designó sucesor, a su muerte, la asamblea de los fieles de Medina votó por aclamación a Abu Bakr, suegro del profeta y hombre influyente, tras la muerte de éste fue elegido Omar y finalmente Othmán. Tras el asesinato de Othmán, el ‘eterno candidato’ Alí Ibn Abu Tálib, yerno de Mahoma por su matrimonio con Fátima, la hija del profeta, consiguió imponer su candidatura. Aicha, la viuda de Mahoma, se opuso y provocó una guerra civil. En este momento se formaron una vez mas tres bandos: los partidarios de Alí o chiíes —partido—, los tradicionalistas o suníes —de sunna, tradición— y los neutrales o jareyíes, que optaron por salirse de la asamblea (de jaraya, salir).

Años más tarde otro partido se segregó porque Alí les parecía demasiado débil para dirigir la comunidad de creyentes. Se autodenominaron “kariyitas”. Más tarde, uno de ellos apuñaló a Alí, y su hijo Husayn fue salvajemente asesinado en el transcurso de una batalla entre partidos rivales.

¡¡¡Por primera vez, unos musulmanes mataban a otro musulmán, al nieto del mismísimo Profeta!!! (y desde entonces, como los cristianos -desde antes incluso-, siguen haciéndolo; de hecho, las victimas más numerosas de los musulmanes radicales se encuentran entre las filas de otros musulmanes, el 87% según algunas fuentes). A raíz de estos hechos, los musulmanes se dividieron en dos ramas irreconciliables, la de la tradición del Profeta, la sunna, que nombraba a su jefe con el consenso unánime de la comunidad, y la del heredero legítimo asesinado, Husayn (hijo de Alí y nieto de Mahoma), los del partido al-shiia. Posteriormente, los de la sunna, se convirtieron en los “sunníes”, y los del partido en los “chiítas”. El cisma sangriento acababa de dividir al islam en dos partes: los sunnies, para quienes Husayn no era sino un caudillo muerto en una guerra determinada; y los chiítas, para quienes el heredero legítimo del Profeta, se había convertido en un protomártir. Aunque el cisma tuvo lugar poco después del nacimiento del islam, la división política del mundo musulmán en dos grandes bloques, el suní y el chií, sólo se generalizó a partir del siglo XVI.

Pero las diferencias entre las dos grandes ramas del islam no son tan llamativas como puede parecer en la forma, aunque si difieren en el fondo. Suníes y chiíes no tienen inconveniente en rezar en la misma mezquita, aunque en las ciudades de población mixta, cada comunidad suele disponer de su propio templo. La llamada a la oración chií es algo más larga que la suní, pero los añadidos (que fundamentalmente maldicen a los responsables de la muerte de Alí) tampoco se consideran imprescindibles teológicamente.



Sunitas

Es la tendencia mayoritaria, con algo más del 80% de los musulmanes. Son los que reconocen como legítimos a los cuatro primeros califas que sucedieron a Mahoma. Está considerada como la corriente ortodoxa del Islam, recomienda la obediencia a Dios, a los que ostentan la autoridad, y la fidelidad a las tradiciones de la Sunna.

Pregona una sociedad comunitaria, unánime, de concentración y justicia, otorgando gran importancia al pragmatismo. No existe, en esta corriente, un clero jerarquizado, aunque sí ulemas (doctores en la interpretación del texto sagrado) para evitar la confrontación entre la instancia religiosa y la política. Consideran que la sucesión de Mahoma debe basarse en la capacidad del Califa y no en sus lazos de sangre con el profeta.



Chiitas


Ha sido considerada históricamente la rama de los vencidos en el Islam. Se alimenta de las sucesivas derrotas desde la primera, la de Alí, yerno y primo de Mahoma, que fue el único de los primeros cuatro Califas reconocido por los chiitas como legítimo, ya que consideran que los posteriores a su muerte han sido usurpadores y por tanto Alí sería el iniciador de la línea sucesoria del profeta. Así lo pone de evidencia la propia etimología, Chiita viene de Shiat Ali (partido de Ali).

El chiismo está instalado en Irán desde 1502, como religión de Estado y se estima que es seguido por aproximadamente el 10% de los musulmanes. Está considerada como la tendencia más contestataria y radical. Se caracteriza por el énfasis como papel central del Islam en la vida pública. Además, presenta un cierto sentido mesiánico que se traduce en la esperanza de que surja un líder capaz de dar la vuelta a la historia, y de colocar a los oprimidos en la cabeza del devenir histórico.



Jariyíes


Fue el grupo que se opuso al Califa Omeya Muawiyah y que en el año 657 abandonaron el bando de Alí por mediar en el conflicto, algo que según los jariyíes solo correspondería a Dios. Este hecho pone de relevancia su interpretación literal y absoluta del Corán y la Sunna. Pero este radicalismo contrasta con un espíritu igualitario basado en que todo buen musulmán podía optar a ser califa, ya que interpretan que la dignidad califal emana de la comunidad, y la tolerancia hacia otras religiones.

Hoy existen pequeñas comunidades de jariyíes en diferentes zonas de Omán, Argelia, Libia, Túnez y Tanzania. En total, rondan el millón de fieles, lejos de la importancia en número y relevancia de épocas pasadas.



Sufistas


Independientemente de estas tres corrientes, que están ahí desde el principio del Islam, existe una rama del islam, tan antigua como el Corán y que ha atravesado la historia de la religión musulmana sin provocar ningún cisma. Esos musulmanes vivían por el amor de Alá, de Él solo. A sus ojos todas las religiones amaban a Dios, por eso, la última rama era la de la tolerancia. Los creyentes de ese islam no convertían a los infieles a la fuerza, ni mediante sermones ni homilías. No esperaban a ningún imán, no hablaban de resurrección. Sencillamente aprenden a encontrar el amor divino en directo.

La última rama del islam es, efectivamente, el sufismo. Fue fundada por Abu-Said-Abul-Cheir en el siglo VIII y Al-Ghazali la integraría dentro de la ortodoxia musulmana. Muchos de los sabios del islam han sido influidos por el sufismo hasta el punto de llegar a ser considerada otra ciencia tradicional islámica más. Esto supone la existencia de muy diversas definiciones sobre lo que es el sufismo.

Se organizan en hermandades o cofradías (turuq), generalmente alrededor de un maestro espiritual, al que se vinculan uno o varios discípulos. Lo que originó la diversidad de prácticas y métodos que es la seña de identidad de cada una de ellas.

Como toleran que cada cual sea libre de expresar a su manera su amor hacia Dios, adoptan formas muy diversas. En la India se oye el canto de los kawwali. En Turquía han encontrado otras dos formas de comunicación con Dios, la danza y el alarido sagrado. Los sufíes del mundo entero sólo tienen en común el amor de Dios, la tolerancia y el dhikr, la recitación incesante del nombre de Dios. Otra forma de amar a Dios es la danza de los derviches, que dan vueltas y vueltas para amar a Dios. Puro amor, igualdad y justicia. Desde tiempos remotos han existido mujeres sufíes. Es verdad que algunas órdenes sufíes no inician a mujeres, pero otras muchas sí lo hacen.




Alauitas, alevies y drusos

Fuera de la división suní-chií y de la comprensión ortodoxa del islam se sitúan la corriente alauí, presente en Siria y Líbano, aunque por comodidad se le suele categorizar como “rama chií”, al igual que ocurre con la religión aleví en Turquía.  En Líbano, también a los drusos se les encuadra a veces en la categoría de “rama musulmana”.

A los alauitas se los confunde con la dinastía alauí de Marruecos y los alevíes turcos, pero forman un grupo musulmán diferente. Los alauitas son unos dos millones distribuidos entre Líbano, Antioquía (Turquía) y Siria. En este país viven la mayoría, son aproximadamente un 10 por ciento de la población y desde los años 70 han ocupado los principales centros de poder. El dictador Bashar al Assad y su familia pertenecen a esta secta, una rama del islam chií que, por sus costumbres y creencias -algunas ocultas-, muchos musulmanes consideran una herejía. Creen en la reencarnación, celebran la Navidad y consagran vino. También son conocidos como «nusairíes», sin embargo ellos prefieren llamarse «alauitas» o «alauíes», por Alí, primo y yerno del Profeta Mahoma. Esta corriente religiosa puede ser considerada una rama muy heterodoxa del islam chií, que cree que Alí fue el primer imán, o líder espiritual de la comunidad musulmana, y considera a sus descendientes legítimos sucesores de Mahoma. Pero algunas de las costumbres y creencias alauitas chocan con las del islam «mainstream» o mayoritario.
 
Los alevíes son seguidores de una rama del islam chií, con algunas influencias preislámicas. Se practica principalmente en Turquía. El nombre se deriva de ‘Alī ibn Abī Tālib, yerno y primo del profeta Mahoma. La naturaleza de la fe aleví puede ser difícil de definir, puesto que no tienen una autoridad central y sus enlaces con otros grupos están pobremente demarcados. Muchas de sus enseñanzas han sido transmitidas mediante tradición oral y se han mantenido ocultas a los extraños durante siglos. Algunos principios fundamentales del alevismo son:
- Amor y respeto por todas las personas.
- Tolerancia hacia otras religiones y grupos étnicos.
- Respeto hacia las personas trabajadoras ("El mayor acto de adoración es el trabajo¨).
- Igualdad entre mujeres y hombres, quienes rinden culto juntos y practican la monogamia.

 
Los drusos son una minoría religiosa que habita, principalmente, en Israel, el Líbano, los Territorios Palestinos, Siria, y Jordania. Existen pequeñas comunidades de emigrantes drusos en otros países. Hablan el árabe y el del país donde residen. Existe alrededor de un millón de drusos en el mundo, la gran mayoría de los cuales residen en el Oriente Próximo. Su origen se encuentra a finales del siglo X y principios del XI cuando algunos de sus seguidores consideraron al califa fatimí Al-Hakim como una manifestación de Dios, lo que los apartó de los otros ismailíes. Su religión, monoteísta, acepta la legitimidad de los profetas de las tradiciones griega, judeocristiana e islámica, incorpora elementos gnósticos, y según algunas fuentes, creen en la reencarnación. Los drusos mantienen en secreto buena parte de los detalles de su fe, no aceptan conversiones y desaconsejan firmemente el paso de una religión a otra. Esto se debe en parte a motivos históricos, ya que los drusos fueron violentamente perseguidos durante siglos por otras comunidades religiosas.




Integristas y reformistas

En lo que a vida social y política se refiere, la gran división del islam actual separa la forma tradicional de la fe de las interpretaciones fundamentalistas modernas, fomentada por la secta wahabí saudí y por los dirigentes de la teocracia iraní. El wahabismo, es una doctrina de purificación del Islam mediante la eliminación de las prácticas “paganas” y la adopción de un rigorismo moral. Es un retorno al Islam mahometano de los primeros tiempos, es decir, una estricto seguimiento de ley coránica y el rechazo de todas las innovaciones. Los dirigentes saudíes han estado financiando la implantación del fundamentalismo en los países musulmanes con el objetivo de contrarrestar la expansión de ideas secularizantes panarabistas, y en su momento, para contener el contagio de las ideas de la revolución chiita iraní. 
 
En el islam del siglo XX y XXI, existen dos corrientes que nada tienen que ver con los cismas anteriores. La primera quería aplicar el Corán al pie de la letra, fuera como fuera, y respetar la sharia hasta en sus mínimos detalles. Los partidarios de esa política religiosa, habían pasado de la integridad del Corán, al integrismo, Al “todo o nada”. Por otra parte, la segunda corriente llamada “reformista”, afirmaba que el Profeta había sido capaz de adaptar su mensaje a la sociedad de la época, por tanto nada impedía que se modernizara el Corán para ajustarlo a los tiempos actuales. No se hacen oír porque no ponen bombas y se limitan a publicar sus libros. Hay quien opina que habría que escucharlos, porque tratan de poner fin a las divisiones entre musulmanes. A menudo tienen serias dificultades con los integristas. Para éstos nada es más peligroso que la modernización del Corán.



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