- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!

sábado, 8 de noviembre de 2014

¡¡¡ No aprenden !!!



NO APRENDEN nada. No quieren aprender. Y lo que es peor, de ese su no aprender vamos a salir perdiendo todos. NO APRENDEN y son una bomba para el sistema que dicen defender. Más complejo aún: son una bomba para el sistema que a ellos mismos les debería convenir. Una bomba que lleva ya unos cuantos años a punto de estallar, tan a punto está de pegar el petardazo que hay mañanas en que uno se levanta y no se atreve a conectar la radio por si lo que siente de pronto es un tremendo silencio, el acabose. NO APRENDEN. Piden perdón, eso si, y pretenden con ello tocar alguna fibra sensible. Pero el corazón de quienes todavía les escuchan ya está completamente endurecido. Perdón y qué, ¡¡¡¿y tres padrenuestros?!!!. Esto no es una escuela, diantres, ni un confesionario; esto es un país de ciudadanos que pretenden ser decentes y que de la indignación pasaron ya al temor, al temor a un futuro que pinta negro y que al grito de !!basta ya!! puede que termine por liarse la manta a la cabeza.

¡¡¿Perdón?!!. ¿Peeeeerdón dicen?. ¿Es que no saben que llega un momento en que no hay perdón que valga?. Muchas de esas marrullerías, chorizadas, delitos fiscales, billetes a Suiza, concesiones irregulares de obras, comisiones bajo manga, negocietes a cuenta del dinero público, etc, etc .... hoy ya sabemos que tuvieron lugar cuando ellos ya sabían que éramos un país casi en quiebra, casi a punto del rescate oficial (el otro terminamos teniéndolo que asumir). Fue cuando ya no existía el respaldo de la bonanza (¡¡España va bien!!, ¿recordáis?) y habíamos perdido la fe en nosotros mismos. Unos robaron a un país asfixiado, vestidos de rojo, azul, o amarillo (que más me da que, me da lo mismo); los otros lo consintieron, ataviados con los mismos colores. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Y gran parte del pueblo, quiero entender que por ingenuos y no por idiotas, siguió votando a los asesinos. NO APRENDEN, insisto. O no quieren aprender. Les falta la empatía necesaria para saber que hace ya años que se les está exigiendo una catarsis que ponga freno a este desatino, para que no haya un “y tú más” que valga (porque no vale, ya no vale), y veamos de una vez por todas una depuración real, dimisiones, compromiso con la justicia, castigo a los culpables, devolución de lo usurpado..... 
 
Y encima viene el presidente del Consejo Gral. del Poder Judicial a quejarse de que la Ley de Enjuiciamiento Criminal data de 1882 y no sirve para hincarles el molar a estos chachós, que para los que roban gallinas bien pero para éstos, pues no vale. "Los delitos propios de la corrupción son complejos de investigar" y la principal carencia es que nuestro sistema procesal "no es adecuado, porque es muy antiguo". Caaachis, (que digo cachis ... hostias, puñetas, carajo, joder, maldita sea, cáspitas incluso), ¿pero por qué nos dices esto tan tarde? criaturita, que es como descubrir el Punto G cuando ya tienes 80 años y no sabes dirigirte a él ni en metro. Bien que tuvo cuidado Gallardón, el extinto, en no actualizar esa ley: no les debió convenir ni a los suyos ni a quienes, perteneciendo a otros partidos y sindicatos, participaron gozosamente de la misma corrupción sistémica disfrutando del privilegio de la amistosa complicidad.

Pero lo cierto es que nos toca hurgar en la porquería, sacudir la fetidez, expandirla y saturarnos con ella, porque sólo de esta forma, por hartazgo y no por blindaje escapista, la despejaremos a escobazos, la empujaremos a manguerazos, y convertiremos así al solar patrio en un lugar definitivamente limpio de gases fétidos. Un país en el que podamos respirar y ver la luz al final del WC (y no del puñetero túnel), que yo creo que sólo con eso nos conformaríamos todos.

NO APRENDEN, vale, ya lo sabemos. Pero ¿y nosotros?, ¿hemos aprendido?. ¿Hemos aprendido a no admitir conductas corruptas, a no votar como borregos a quien abusa del cargo, a quien ostenta el poder para ejercerlo ilegítimamente en todos los aspectos de la vida ciudadana?. ¿Hemos entendido ya que sólo una Administración de funcionarios decentes y profesionales podría contener las malas prácticas de quienes caen en la tentación de enriquecerse o de enriquecer a su familia?. No sé yo.

Vuelvo a insistir. ¿Y nosotros, hemos aprendido? ¿Terminamos de entender que esa entelequia, el Estado, somos todos y que cuando éste se vulnera, un poco de dolor sentimos aunque sea siempre desde el mismo callo?

Qué falta de sensibilidad contemplar cómo se mofaron en el debate de los Presupuestos cuando el líder socialista (populismo y demagogia mediante o no, que eso es lo de menos en este punto del comentario) trajo a cuento la pobreza infantil en España. No fue la única vez ni va a ser la ultima que alguien, interesadamente o no, se haga eco del estudio de Unicef, nada sospechosa de bolchevique ni de bolivariana, que ya cifra en 2.700.000 los niños españoles que están en riesgo de exclusión social. ¡¡Niños!!, que aun no tienen culpa de nada. Nosotros si, y mucha, por el país que les estamos dejando. ¡¡¿Pero ellos?!!. Ninguna.

En aquella ocasión en nuestro Parlamento (palabra que viene de parlamentar, que terrible ironía) hubo un rumorcillo burlesco y no llegó a decirse alto y claro que nuestra protección a la infancia en comparación con otros países realmente desarrollados es ridícula, que los porcentajes de abandono escolar son alarmantes, que la caída de la natalidad refleja una situación que se resume en lo siguiente: tener hijos hoy en España es un lastre, una aventura reservada con garantías a muy pocos. Dicho estudio ocupó un lugar en las primeras planas, pero al día siguiente desapareció; todo el espacio fue ocupado por las detenciones de unos cuantos colegas de los que, precisamente (mira que casualidad), se mofaron del asunto. Cincuenta y un individuos corruptos y desaprensivos para los que (ya adelanto) nunca se encontrará una relación clara entre su enriquecimiento ilícito y el número de criaturas que en nuestro país empieza a crecer desde el principio con un futuro lastrado. NO APRENDEN ni entienden que los ciudadanos, al enfrentarnos a este circo diario que a nadie hace gracia, sí que relacionamos la corrupción y el que haya un número creciente de jóvenes que no se atreven a tener hijos o que los tienen sin poder ofrecerles todo aquello que los niños precisan para ser iguales a los demás, que se suponía que era la base del sistema del que pretendíamos dotarnos, el del bienestar social.

Aiiiiins, el sistema. Tanto que han hablado los señores diputados del peligroso acecho de los antisistema, tanto que han querido blindar plazas y avenidas para disolverlos, tanto que han alertado en las tertulias contra el perroflautismo sus palmeros, y han resultado ser ellos los que cucamente, casi desafiantes porque lo hacen a cara descubierta y con el nudo de la corbata bien ajustado, socavaban el sistema desde dentro, vulnerando las instituciones que debían proteger al ciudadano del mangoneo y saltándose la legalidad que decían defender. Cómo imaginar que andaban dinamitando el sistema desde dentro. Aun hay quien no lo ve. Claro, como les piden perdón, creen que mandan algo en todo este tinglado.

Asistimos a la emotiva ceremonia de los perdones. "Lo siento, me he equivocado y no volverá a ocurrir". Cada uno lo dice a su manera, claro está, pretendiendo dar lastima a la par que confianza. El primer perdón, esta vez, vino de la mano de Esperanza Aguirre, Como no, fiel a su estilo, quiso una vez mas adelantarse al perdón de su jefe. Pero han llegado tarde los dos con las disculpas. Supongo que a estas alturas del campeonato el "y tu mas" ya no vale pero el "perdona" tampoco debería valer. Ya no. Porque lo que se percibe es que la realidad, tan distinta a "su realidad", no consigue cambiarles, pegarles un meneo. Son rocosos en su manera de hacer política y les cuesta moverse. Ya se sabe que quien se menea no sale en la foto y ellos quieren salir, en esta foto y en todas las posteriores. Por eso lo único que se les ocurre es pedir perdón, y en cuanto se calienta el debate exigir al del partido de enfrente que pida perdón también, para que nadie pueda creer que asumen en solitario todas las culpas. Hala, todos a pedir perdón en coro y con la misma partitura. Hablo en plural aun a sabiendas de que hay políticos honrados, aun reconociendo también que esto no surge espontáneamente en cualquier sitio y como las setas, sino que ha brotado sistemáticamente en nuestro país y no precisamente por casualidad, que seguro que será por algo. NO APRENDEN, aunque últimamente les hayamos notado un ligero temblor en sus discursos y un tono más pálido en la piel. Y NO APRENDEN porque no se lo terminan de creer. No saben o no quieren saber que hay algo que estamos esperando hace tiempo, algo que no sé nombrar porque no sé exactamente que es pero se parece mucho a la decencia y lo comparten muchos ciudadanos que, creyentes en el sistema democrático, han terminado ya de vislumbrar mínimamente que hay que jubilar a estos antisistema que han malbaratado la democracia, que quieren arrebatarnos lo público y meterlo en sus bolsillos; que nos roban, ante todo, la confianza en el futuro. Y eso señores, eso, insisto una y otra vez, NO TIENE PERDÓN.
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