- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!

jueves, 30 de abril de 2015

(II) No hay dos adúlteros iguales (o sí, ¿quién sabe?)




VIENE DE (I) No hay dos adúlteros iguales (o sí, ¿quién sabe?)

Clicar en el enlace

 

Un poco de paciencia jijijijiji

El autor ha escrito 7 testimonios más. En breve lo iré transcribiendo aquí


 


Sujeto #2, mujer de 36 años

"Si no llego a cometer adulterio, quizás no habría durado tanto con mi pareja"

 

Marta Bevacqua


«Yo tenía una relación de 11 años, desde los diecinueve. Sabía (o pensaba) que él era el hombre de mi vida, me quería casar con él, teníamos el nombre de nuestros hijos, y de repente vi que todo aquello me parecía muy claustrofóbico.

»Empecé a ser adúltera ocasional a partir del cuarto año con él.

»Adúltera regular al sexto año. Y a partir de allí sistemáticamente hasta los 11.

»Fue un adulterio gradual.

»Al cuarto año decidí que valía un beso con otra persona, al siguiente empecé a aceptar más cosas, y de allí hasta que me acosté con alguien por primera vez, y a partir de allí más veces... ¡Es que éramos novios del colegio! Nunca concebí que pudiese enamorarme de otra persona. Un día me dije que el adulterio era la única forma de saciar mi curiosidad sin romper aquello. Lo que yo sentía por él no iba acorde con mi curiosidad natural y lo que deseaba en la vida: conocer otras cosas, crecer, tener otras experiencias y todo eso.


»La cosa siguió y siguió porque no pasó nada. No hubo repercusiones. A mí nunca me han pillado, y cuando eso sucede al final pierdes el miedo. Es así. La primera vez que te das un beso con otro señor, llegar a casa es terrorífico, ves en la mirada de tu pareja que lo intuye. Pero ves que no sucede nada, noche tras noche. Y él jamás lo ve.

»Inevitablemente le quieres más, porque la cuestión es que le quieres muchísimo más. La culpa hace que le quieras el triple. Empecé a ser infiel y la consecuencia inmediata fue que le quería más a él, a su familia, a lo que me daban... Yo me sentía agradecida por que me sucediese aquello cada vez. Aquello era lo que me hacía feliz. También ayudaba que la persona con la que me relacionaba —mi primer amante, quiero decir— fuese un puto indeseable, y que yo no quisiera conocer a su familia ni nada parecido [risas]. Nunca quise, en un principio, que mis amantes fuesen mis novios.

»Así que el novio formal estaba incluso contento con la nueva situación. Porque cuando tienes 24 o 25 años te apetece que alguien te vea de otra forma, te mire con otros ojos. Y si pasa mucho tiempo sin que tontees con nadie o sientas algo por otro, te cabreas. Y te enfadas con el novio, que a su vez no entiende nada. En ese sentido era una pura vía de escape para la excitación y la sensación de libertad. Si no llego a hacerlo, quizás habría durado solo dos años con mi pareja. Gracias a estar con señores muy poco respetables conseguí durar 11 años junto a un señor respetable [ríe].

No puedes ser león y querer todo el rato acostarte con un avestruz

»Porque mi novio era el cliché de yerno perfecto, cumplía cada uno de los requisitos que un padre puede querer para su hija. Y para poder aceptar eso, esa estabilidad —tal como soy y con el tipo de impulsos que tengo— yo necesitaba estar con un tío que fuese un desgraciado. Eso me hacía falta para seguir con mi vida perfecta, una vida que yo sabía que era perfecta y me temo que lo hubiese seguido siendo. Por otro lado, quizás habría sido mejor no haber hecho nada de esto y haber durado solo dos años con mi novio. Lo he pensado mil veces. Esa es la paradoja.

»Todo el mundo se impone códigos y barreras en esto de la infidelidad, y uno de mis códigos era hacerlo solo con músicos. Que no fuese con gente real, que siempre sucediese con gente que yo consideraba fuera de mi realidad. Gente itinerante, de paso, que no encajara con mi vida perfecta. Así que siempre, desde el principio y con todos aquellos con quien sucedió, se planteaba como una relación muy platónica y muy idealizada. Solo hacia el final ya fui adúltera con gente real, con gente de mi mundo, gente que no se iba a la mañana siguiente a tocar al siguiente pueblo.

»La idealización inicial me sirvió para no sentirme del todo culpable. Era gente que no iba a intervenir en mi vida, que no iba a desear arrancarme de aquí, y eso convertía mis relaciones en confortables. Sí que había continuidad, pero estaba basada en dónde tocaban [carcajada]. Yo tenía la posición de poder en mi relación seria, pero en las itinerantes no. Ese era mi código, lo que yo necesitaba. La gente necesita cosas, porque cualquier relación te puede llenar hasta cierto punto: la manera de no violar tu código moral y no dañar a la persona que quieres es montarte tu filosofía, que acaba convirtiéndose en una Biblia.


»Nuestra logística incluía todos los clichés del adulterio. En aquella época empezaba el mensajeo, y yo lo utilicé, claro. Nunca tuvimos amigos en común, mi novio y yo. Yo tenía un mundo completamente separado de mi pareja, y jamás se cruzaban las dos vidas. Eso suele suceder cuando os conocéis desde tan jóvenes, tu pareja y tú. Él creó su mundo de amistades pijas, con las que yo podía estar de vez en cuando, y yo creé a mi propio grupo, que me aportaba la parte cultural. Claro, yo trabajaba en cultura, iba a festivales de música, y a él aquel mundo no le interesaba lo más mínimo. Así que él aceptaba que yo viviese de aquel modo, viajando a diversas ciudades, y lo que allí sucedía no le interesaba. Yo he viajado mucho y he mentido mucho [sonríe]. Cuando ya se crearon relaciones afectivas con los tres amantes que fueron importantes, me inventaba reuniones, me desplazaba a conciertos, etc.

»Ahora sería mucho más difícil inventar algo así, pero en aquella época estabas incontactable, nadie podía localizarte a las 12 de la noche en otra ciudad, nadie podía tomarte una foto. Era desagradable cerrar el Facebook, pero era la única medida crucial. En lo demás ni te preocupabas. Estabas desaparecida durante un par de días, y punto.

»Aquello tenía tanta fecha de caducidad, lo veo ahora. Nunca piensas que una infidelidad será importante. Hasta que vuelve a suceder. Hasta que estás inmerso en algo que no habías previsto, y las cosas empiezan a complicarse (sentimentalmente, quiero decir).
Ser el otro es horrible, mucho peor que ser el marido o la mujer engañadas

»Mi adulterio era pura curiosidad, en cierto modo. Cuando regresaba a casa (por la mañana) en un estado horroroso, sí sentía culpa; pero la curiosidad puede más que la culpa. Y aguantas porque no le das importancia, y sabes que por otro lado enriquecerá tu vida espiritual. Para hacer algo así tienes que ser egoísta. Si piensas más en el otro no lo haces. Lo mío no era deseo, esa es una motivación más de tíos; lo de necesitar acostarse con alguien. En mi caso era admiración cultural. Me apetecía tener aquello (la relación sexual) como souvenir, pero lo importante no era el sexo. Nunca me acostaría con alguien porque fuese guapo, ni aunque yo estuviese del revés [ríe].

» En muchos casos incluso me sobraba el acto físico, pero era la única forma de conseguir intimidad con una persona que me interesaba por otras razones. Unas cañas también me habrían servido, en cierto modo; pero acostarme con ellos era más íntimo.

»La fantasía de continuidad con los amantes se presentó en algunos casos. Sabes que nada va a ser igual con tu pareja cuando empiezas a hablar de verdad con el amante. Y aquello inocente u ocasional se desarrolla en amistad. Y el amante te cae bien, encima. Hay gente que te puedes tirar 50 veces y no entra jamás en tu vida, pero otras que te tiras 2 y ya entran para siempre. Ahí (cuando empecé a ser amiga de uno de mis amantes) supe que no iba a estar toda mi vida con mi pareja. Cuando la fantasía se verbaliza, aunque te recrees en algo que no es real. Cuando lo pones en común con el amante. Cuando le hablas a la otra persona de tu pareja. Ahí la cagas. Porque aquello era sagrado. Nunca nadie sacaba ese tema; estaba prohibidísimo. Ese es el momento crucial: cuando habláis de tu pareja, y le cuentas al otro cómo es (porque él te pregunta mucho). Y se rompe la última barrera que te habías puesto.
 

»Hubo 30 casos no recíprocos, y 3 casos de reciprocidad. 3 casos en que mis amantes y yo sentíamos lo mismo el uno por el otro y deseábamos la misma cosa. Ya éramos más que amantes. Eso es lo jodido. Lo ideal es que la otra persona no te corresponda, que también seas algo pasajero para ellos. Están los casos habituales en que haces de aquello la salida a una pulsión, pero cuando hay reciprocidad empiezas a mentir a dos personas. Porque el amante también está de golpe y porrazo en una situación incómoda, no sabe cuándo puede llamar, no puede verte... Así que tú intentas que se sienta más cómodo, porque no quieres perderle tampoco. Lo intentas hacer bonito, aunque sea imposible. Ser el otro es horrible, si estás enamorado. Es mucho peor que ser el marido o la mujer engañadas. ¡Estás solo en la vida! Yo podía volver a mi vida normal, pero mi amante no.

»No se puede hacer algo así y pensar que aún estás siendo sincero. Yo decidí terminar con una pareja que era toda mi vida por todo aquello. Es destructivo, al final. A mí me destruyó por completo. No puedes ser león y querer todo el rato acostarte con un avestruz. Porque igual lo que sucede es que no eres tan león. Algo falla. Igual yo me convencía de que debía formar parte de aquel mundo, del mundo estable de mi pareja y su familia, pero yo era otra cosa. Y si no llego a ser adúltera lo habría aclarado antes. El adulterio sistemático es destructivo, siempre. Algo va a romperse, por uno u otro lado.

»Siempre hubo recaídas. Las habrá eternamente. Hay un tipo de personas que no puedes ver, porque algo va a suceder y lo sabes. Con muchos de ellos no quieres ni siquiera conservar una amistad; ni siquiera te caen tan bien [ríe]. Hay otros casos de amistad relativa, cuando volverles a ver es agradable, pero tampoco quieres ser su amigo real ni saber con quién están ahora. Hagas lo que hagas, tus amantes siguen formando parte de tu persona y de tu vida. Porque suelen estar en tu círculo no-compartido, y cuando rompes con tu pareja el que pierdes es el compartido, no el tuyo.

»Yo no digo que no vaya a ser infiel nunca más, aunque el ideal es no hacerlo. No tener aquella doble vida. Pero la monogamia desde tan temprano es una putada, y es la causante de que luego te sucedan cosas así. »
(Según se lo contaron a Kiko Amat)
Le quieres muchísimo más, la culpa hace que le quieras el triple



 



Sujeto #3, mujer de 37 años

“El adulterio es algo que tengo que hacer ahora; cuando sea mayor, será imposible"

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Sujeto #4, mujer de 27 años
Sujeto #5, mujer de 41 años
Sujeto #6, hombre de 22 años
Sujeto #7, mujer de 30 años
y Sujeto #8, mujer de 24 años

"Si puedes tener mil amigos, ¿por qué no mil novias?"

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miércoles, 22 de abril de 2015

El Caso Rato o el adiós a una voladura controlada



Rodrigo Rato, Bankia


En su Plan de Control de 2013, la Agencia Tributaria no consideró entre los potenciales sujetos de riesgo que había que controlar a los amnistiados del 2012. Se dedicó a otros perfiles: fontaneros, artistas bolivarianos, periodistas críticos, perroflautas, etc ... Y ello, a pesar de que al Gobierno se le llenaba la boca defendiendo por tierra, mar o aire que la "regularización" (como la llamaban ellos) no eximía del delito. ¡¡¡Qué curioso!!!. Por un tiempo, el listado de los 31.000 individuos (muchos, ¿no?) que accedieron a la amnistía fiscal del PP permaneció en un cajón celosamente guardado. Pero Beatriz Viana, directora de la Agencia Tributaria en la época en la esos nombres no salían de aquel cajón blindado, obviamente, tuvo acceso a los datos. Y, lógicamente, pudo conocer de primera mano que Rodrigo Rato aparecía entre los acogidos a dicha amnistía. Ese mismo Rodrigo Rato del que ella misma fue jefa de gabinete cuando aquel fue vicepresidente económico y el lumbreras por antonomasia de todo un ciclo. ¿Casualidad?. No lo creo. Pero no nos detengamos en esta sospecha, aunque sea más que evidente. Visto lo visto, es lo de menos.

El caso es que la decisión de chequear el listado no dependía de ella, que para eso era
unicamente una (bien)mandada. Dependía, más bien, como casi todo en la Agencia Tributaria, de instancias bastante más elevadas; ella lo que hizo, y muy eficazmente por cierto mientras desempeñó el cargo de directora, fue contribuir a no remover la mier.. (ejemm, perdón) el cotarro, haciéndole de paso un favor a su exjefe Rato y a otros muchos. Más tarde, pese a los favores realizados, fue "invitada a dimitir" en junio del 2013, por su metedura de pata en la rueda de prensa en la que intentó explicar, cosa que no consiguió demasiado, que Bárcenas no pudo acogerse a la amnistía y, sobre todo, por el informe que atribuía nada más y nada menos que 13 fincas a la Infanta. Como premio a estas (conocidas) ineptitudes y a otras muchas (menos conocidas) se le otorgó un alto cargo en la CNMV. Así son en la administración españistaní. ¡¡Spañistán is different!!

Del no al sí


Resultado de imagen de Santiago Menéndez
Santiago Menéndez
Pero el cambio de opinión sobre si se debía o no investigar la lista de amnistiados ocurre dos años y medio después de producirse la amnistía, en octubre de 2014, hace seis meses. En el Congreso de inspectores de Hacienda celebrado entonces, el sucesor de Viana, Santiago Menéndez, que ya llevaba mas de un año en su cargo, anunció, así de pronto y si anestesia, que "se aplicaría un control sistemático a los acogidos a la amnistía fiscal". El director de la Agencia Tributaria explicitó allí mismo que "se estaban identificando perfiles de riesgo entre los que se habían beneficiado de la Declaración Tributaria Especial" (la amnistía fiscal del PP, vaya).

 No había que ser un crack para darse cuenta del origen ilícito de los fondos regularizados. Motivos para la sospecha no faltaban, porque Hacienda permitió que se declarase el dinero directamente en efectivo, sin especificar el origen de los fondos y sin importar si procedía de un país con secreto bancario, del trafico de armas, o de una nave volante. No se preguntaba, en definitiva. Algo que, por cierto, también se hizo en las dos amnistías del PSOE, pues se desconocía la identidad de quienes compraron la deuda del Tesoro instrumentada para aquellas regularizaciones. Así las cosas, parece lógico pensar que muchos de los beneficiarios, de quienes sólo conocemos el nombre de Rato (pero que seguro que figuran algunos nombres que nos dejarán helados - a mí, poco) simplemente quisieron blanquear fondos.

Pero, y ahora viene la pregunta del millón, ¿qué sucedió para que se gestase semejante cambio repentino de opinión?. El Gobierno insiste en que nunca ha habido tal cambio de opinión. Simplemente sostienen que el proceso de cruzar los datos de más de 150.000 sujetos (entre la declaración de bienes en el extranjero y la amnistía fiscal) tarda mucho. Pero otras fuentes no opinan así. Consideran que tres años se antoja demasiado tiempo para hacer algo que cotejas informáticamente. Por ejemplo, cruzar los altos cargos con los amnistiados conlleva una tarea informática que no debería haber sido ni tan difícil, ni tan lenta de acometer.

Y en este punto puede arrojar algo de luz una frase pronunciada hace escasos meses en privado por un alto cargo del Ejecutivo: “Si hay un nuevo Gobierno tras las elecciones, ¿qué va a hacer con la lista de los amnistiados?, ¿acaso alguien piensa que no la va a publicar en cuanto tenga la ocasión?”. Aaaaaaamigo, aquí está el quid de la cuestión. La posibilidad de dejar tamaño regalito a los siguientes, sean ellos mismos o no, era demasiado arriesgada. La maquinaria entró en funcionamiento. No podía ocurrir que el PP lo dejase sin investigar porque de tamaño error no se recobraría jamas de los jamases. 



 


Comienza entonces una voladura interna controlada. Sólo que la explosión se precipitó mientras se manipulaba la bomba. En medio del proceso, Vozpópuli publica en exclusiva que Rodrigo Rato está siendo investigado tras haberse acogido a la amnistía. ¿Cóoooomo? ¿Raaaato? Un mito del PP, el mejor ministro de Economía de la democracia (si no tenemos en cuenta lo de Bankia -preferentes, salida a bolsa, tarjetas black-, lo del FMI y ahora esto) vuelve a morder el polvo. El escándalo estalla. Y Montoro resulta el principal damnificado de la metralla desperdigada por todos los medios. Su amnistía fiscal ahora resulta que es uno de los errores más garrafales de la legislatura de los recortes.

Enseguida, en el Gobierno surge la pregunta de quién ha soltado semejante carga de profundidad con unas elecciones a la vuelta de la esquina. Ya sabéis, en Españistan nos preguntamos antes por el quién, que por el cómo o el cuándo. “Hacienda siempre tuvo el contenido y nunca se filtró. Pero tan pronto como se remite la lista al Sepblac (uno de los órganos de apoyo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales) para que lo investigue, la información se divulga. Dos días, tardaron dos días”, enfatiza alguien al corriente de las entretelas del caso.



Juan Manuel Vega
En la diana de las sospechas de varias fuentes consultadas se sitúa al director del organismo encargado de investigar el blanqueo, Juan Manuel Vega, quien fue nombrado por Guindos en mayo de 2013 para sustituir al jefe designado por el anterior Ejecutivo socialista. En Hacienda, que no se lleva muy bien que digamos con Economía, y en buena parte del Gobierno dirigen la mirada hacia de Guindos, quien ya está de salida y con la vista puesta en el Eurogrupo. Se la refanfinfla todo, vaya. Como cuando salió del Consejo Asesor de Lehman Brothers en su quiebra de 2008, del Instituto de Empresa en 2012, o del Consejo de Administración de Endesa posteriormente. “De Guindos ha visto que no va a poder recuperar todo el dinero que ha inyectado en el rescate bancario y no quiere que se le eche en cara que no hizo todo lo posible para depurar responsabilidades. Al menos, se va a asegurar de que los principales responsables sean empapelados. Que nadie pueda decirle que no rodaron las cabezas", sostienen fuentes cercanas al Gobierno.

¿Cómo y por qué Rato?



Hacienda abrió una investigación que puso hace meses en manos de la Fiscalía Anticorrupción, que ya rastreaba los movimientos de Rato por el caso de la salida a bolsa de Bankia y la pieza derivada sobre las tarjetas opacas de Caja Madrid. Entonces, Anticorrupción no encontró elementos en aquel informe para abrir diligencias y solicitó a los inspectores de Hacienda que profundizaran en su análisis. El pasado jueves, ante las sospechas de que Rato estaba tratando de camuflar su patrimonio, la Agencia Tributaria pidió al juez de guardia, a través de la Fiscalía de Madrid, que autorizara el registro del domicilio y el despacho de Rato. El exvicepresidente permaneció detenido durante siete horas esa tarde (supongo que porque se llamaba Rato; si se hubiera llamado Ratito, lo apañan en 20 minutos). Mientras, los agentes de Aduanas, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, sacaban documentos de su casa y de su despacho en el barrio de Salamanca de Madrid.

Rato se encuentra imputado por cinco delitos contra la Hacienda Pública, uno de blanqueo de capitales y otro de alzamiento de bienes. Este último tipo penal castiga al que trate de sustraer su patrimonio de la acción de la justicia. En el escrito de la Fiscal General se vincula el alzamiento de bienes a que Rato supuestamente ha “intentado eludir” las “responsabilidades pecuniarias” derivadas “de otro procedimiento judicial en el que se encuentra imputado en la Audiencia Nacional”. Traducido a lenguaje llano, la Fiscalía sostiene que en los últimos tiempos Rato trataba de ocultar su patrimonio para no hacer frente a la fianza civil de 133 millones de euros por el caso de la salida a bolsa de Bankia, fianza que le impuso el pasado 13 de febrero el magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu.

"Por encima de amigos y enemigos"

Conviene comentar otro aspecto de todo esto. Falta poco más de un mes para las elecciones que decidirán los gobiernos de 13 comunidades y más de 8.000 ayuntamientos y el Gobierno está dispuesto (otra cosa es que lo consiga) a que el PP concurra a ellas sin la mancha de no haber sido implacable en la lucha contra lo que más votos le hace perder, la corrupción, aunque de forma tardía, ineficaz y poco creíble. Están convencidos, ingenuos ellos, de que el ciudadano sabrá apreciar, al final, su compromiso, después de la mácula dejada por el ‘caso Bárcenas’, la Gürtel, la Púnica, el Noos, .... El PP no levanta cabeza en las encuestas, y ellos mismos lo saben, sufriendo un duro castigo en las elecciones europeas del año pasado y en las autonómicas celebradas hace un mes escaso en Andalucía. 


 
 

La corrupción está identificada por Pedro Arriola (otro que viste y calza y que es, de facto, el oráculo de Rajoy) como uno de los principales sumideros por donde se han evaporado cuatro de los casi once millones de votos obtenidos por el PP en las últimas legislativas. Esto ha llevado desde hace tiempo al núcleo duro del Gobierno (¡¡¿es que hay un núcleo duro dentro de la propia dureza del Gobierno?!!. Pues parece que sí) a la conclusión de que si no se gestiona bien la forma de enfrentarse a ella, puede provocar en un tiempo récord una hecatombe electoral cuya próxima parada, y tal vez última, se sitúa en los comicios del 24 de mayo. ¿Por qué no dar la vuelta a la situación y convertir esta bandera, la tan manida corrupción, en una potente herramienta electoral?, se llevan preguntando hace meses en La Moncloa (en Génova, ni se preguntan. Si el dedo divino no está allí. Para qué).

 

Desde finales del año pasado, el Gobierno publicita con escaso éxito de público su paquete de regeneración democrática, en el que entran medidas como la conversión de la financiación ilegal de los partidos en delito, la declaración obligatoria de bienes por todos los cargos públicos, el aumento de los controles sobre incompatibilidades, la agilización de los procesos judiciales y bla, bla bla ..... El PSOE ha nadado como ha podido contra corriente en todo este tiempo explotando, entre otros frentes, la amnistía fiscal de 2012 y denunciando el uso partidista que, en su opinión, el Gobierno está haciendo de la Agencia Tributaria. Y en medio de este mar de escándalos, el PP vive ahora con desolación como Rodrigo Rato, situado durante años como uno de los referentes del milagro económico español, puede acabar en prisión contaminando todo el ciclo electoral y, lo que es más preocupante, entregando el salvoconducto a Podemos para que se instale en el Congreso de aquí a ocho meses con más de un centenar de diputados. O lo que les fastidiaría muchísimo más por ser algo mas difícil de gestionar y de dar la vuelta: la entrega de la bandera de la derecha españistaní a Ciudadanos ("Ciutadans", como dicen ellos pegándoles una patada al idioma catalán) y al paciente Naranjito, el perfecto yerno de toda suegra decente.

En definitiva, el Gobierno tiene que hacer de la necesidad virtud y convertir a Rodrigo Rato en un ejemplarizante punto y aparte con la corrupción. Sin embargo, diversas fuentes insinúan que varias decenas más de nombres ligados a la amnistía podrían propagarse en las próximas fechas, con lo que, pronostico, el largo camino del PP, de la casta y del Régimen del 78 por un amplio campo de minas parece haber comenzado ..…



 



jueves, 16 de abril de 2015

Cosas que tal vez seas (y no lo sepas)


Soy de las personas que creen que, generalmente, una cosa es como te ves y otra como te ven los demás. Y si eso ocurre es porque ambas visiones pueden estar equivocadas o, cuando menos, distorsionadas. Es frecuente que creas que eres de una manera concreta y seas, realmente, de otra. Porque no te has estudiado, porque tras ese estudio has llegado a conclusiones que no se corresponden con la realidad, porque tu propia personalidad te impide ver con claridad, porque aun no te has colocado en todas las tesituras posibles en la vida (un atraco, una emergencia, una separación forzada, un fallecimiento de alguien muy querido, una situación vergonzosa o vergonzante, etc) como para conocerte a fondo, porque tu entorno modifica tu particular visión de las cosas, porque tiendes a la autoadulación o a la autocensura, ..... En fin, por muchas causas. 

Por otro lado, con frecuencia, poco puedes hacer para cambiar la idea de como te ven los demás. Porque acuden a ti con prejuicios, porque la visión de los demás está influenciada por sus propias experiencias, porque no se han molestado en conocerte en verdad, porque tú mismo te escudas en una coraza que rara vez abandonas, porque te encuentras mediatizado, porque evolucionas (que no, cambias), porque a otros "les conviene" verte de determinada manera, porque te encuentras en un momento de la vida especialmente determinante, ..... En definitiva, por diferentes causas también.

A la mayoría de las personas no le gusta su voz cuando la oyen o no les gusta como salen en las fotos. A muchos nos ha pasado. No sé exactamente por qué es pero está demostrado que no todos los habitantes del planeta valen para juzgarse o para juzgar a los demás. Independientemente de que esto ultimo, juzgar al prójimo, se debe hacer con sumo cuidado y con sana actitud (siiii, siempre se dice que no debemos juzgar, pero todos lo hacemos alguna vez). Pero lo que esta claro es que tanto una como otra visión, la tuya y la de los demás, es difícil cambiarla. Soy de los que opinan que no se debe usar una característica o rasgo de tu personalidad como arma arrojadiza. Es decir, no se debe instalar uno en el colchón acomodaticio de decir (y/o creer): "el que me quiera querer, que me quiera como soy". ¡¡¡¿Quéeeeeee?!!! ¿Y si eres un dechado de defectos? ¿Y si no hay por donde cogerte? ¿Tienen los demás
 que tener que soportarte como eres porque así lo has decidido egoistamente? ¿No seria mejor que escucharas a los que te quieren (y todos tenemos ese tipo de personas a nuestro lado, o debiéramos tenerlas, a menos que nos hayamos empeñado en eliminarlas de nuestra vida), hicieras autocrítica y pulieras aquello que estorba para una óptima relación con el mundo en general?

Entonces, bueno será concluir que debemos aprender a cambiar nuestras aristas y a soportar lo diferente que haya en otros. ¿Pero cómo?. Evolutivamente, estamos preparados y equipados para la socialización, venimos habilitados de serie, por así decirlo, para sostener relaciones con nosotros mismos y con el entorno, pero no es menos cierto que, en la actualidad, existen cuestiones culturales globalizadoras que hacen que los roles más tradicionales (hombre=cazador y mujer=procreadora; joven=inconsciente y anciano=experto; creyente=bueno y ateo=inteligente, etc) se hayan movido drásticamente en las últimas décadas hacia una mayor integración social de las personas en general, y de las parejas en particular. Cambiar y soportar al diferente requiere atención, interés y constancia, no porque debas hacerlo, que también, sino porque es el camino más corto para la aceptación propia y ajena. Llevarse bien consigo mismo y con los demás no significa que nunca tengas que pedir perdón o decir “lo siento”. El que se crea perfecto, probablemente crea también que son los demás los que deben cambiar y aceptarlo como es, que la piedra siempre se halla en el tejado del otro.






Sea como fuere, y me estoy apartando del motivo particular de este post, lo que me mueve a todo este preámbulo (cercano ya a los cerros de Úbeda) es comentar algunos conceptos raros, que no todo el mundo conoce, con el animo de que te veas o no identificado en ellos.

ASERTIVO

Hace poco, un cielo de mujer (además de extraordinaria persona - UN BESO M.) me dijo: "Eres asertivo". Así, sin anestesia. Yo sabía, poco más o menos, qué significaba tamaña cosa. Pero aun así, fui a consultarlo no fuera a ser que no lo tuviera tan claro y se me quedara esa cara de gilipollas que se le suele quedar a la gente cuando le dicen cosas que no entiende.

En la primera definición que encontré me di cuenta que si, que coincidía con lo que creía que significaba y me quede más tranquilo. No era un insulto (desde luego, habiéndome definido así quien lo hizo, ya suponía que no lo era). Incluso, y según se mire, puede ser hasta una virtud o, cuando menos, una habilidad emocional muy útil para andar por este mundo. Contribuye a dotar de proporcionalidad a tus actos y palabras, al tiempo que te sirve para driblar y combatir gente indeseable.


¿Y qué es la asertividad?. Pues un rasgo de personalidad que proporciona una estrategia comunicativa que se ubica a medio camino entre dos conductas que resultan opuestas: la pasividad y la agresividad. Los expertos en comunicación asocian la asertividad a la madurez. La persona asertiva logra establecer un vínculo comunicativo con los que le rodean sin agredir a su interlocutor, pero tampoco sin quedar sometido a su voluntad. Por lo tanto, consigue comunicar sus pensamientos e intenciones, y defender sus intereses, pero sin llegar a ser lo que se suele llamar un "tocapelotas" ni lo que se situaría en el polo opuesto, un "papafrita".

Por otro lado conviene decir que, encontrarse con un asertivo, incomoda a los intolerantes, a los soberbios y a los alimentados de un ego desmedido. Me consta. ¿Y por qué?. Porque alguien asertivo es capaz de decirte hasta de qué te vas a morir pero sin utilizar el insulto, la chabacanería, ni el pedestal. Le concede a su interlocutor pocas razones para que rompa su discurso y empiece con el desvarío dialéctico o gestual. ¡¡¡¡Y eso jode!!!! (a algunos).
La asertividad tiene que ver con factores emocionales intrínsecos de la personalidad. Factores estos que, como la energía, ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman en virtud de las circunstancias. Las personas con buena autoestima, por ejemplo, tienen una mayor facilidad para resultar asertivas. O las personas con carácter, independientes en ideas, que dispongan de la fuerza necesaria para expresar sus opiniones por tener claro (equivocadamente o no) cuales son sus propios objetivos o metas en la vida.

Estos elementos se traducen, ni más ni menos, en ser educado, en planificar convenientemente los mensajes que se realizan, en aceptar la derrota cuando surja la equivocación, en nunca arrinconar al interlocutor, en pedir disculpas cuando sea necesario o en nunca usar las amenazas pero sí (y mucho) las convicciones. El objetivo del individuo asertivo es lograr expresarse de manera directa, concisa y equilibrada, comunicando sus ideas sin agredir al otro y, a la vez, hacerle notar que quien le habla también tiene su corazoncito y que no se cayó de un guindo.

No todo es de color de rosa en el universo asertivo. Tiene sus inconvenientes, incluso, sus responsabilidades. Frecuentemente, usan a este tipo de seres para comunicar cuestiones desagradables o difíciles de escuchar. Como saben decir las cosas, como logran empatizar fácilmente ..... Al no someterse ni agredir al interlocutor, el equilibrio alcanzado le permite, en definitiva, comunicarse mejor y sacar provecho de ese tipo de vínculo. No sólo mostrará su respeto por el otro (las veces que se pueda, ya que hay aspectos muy poco respetables), sino que también logrará ser respetado y podrá conducir su discurso de manera equilibrada y "justa".

OTROS CONCEPTOS QUE EXPONDRÉ cuando tenga tiempo jijijiji

- Procrastino
-
Resiliente
- Abúlico
- Magnánimo
- Limerente
- Agnóstico
- Melómano
- Abstemio
- Empático
- Alexitímico
- Vehemente
- Single
- Benevolente
- Carpetovetónico
- Filántropo
- Taciturno
- Voluble
- Ecuánime 

- Anfibológico
- Inefable

- Alegórico
- ....

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viernes, 13 de marzo de 2015

Si, soy francotuiteador ..... pero a lo mejor se me pasa


JIJIJOJO




























POLITICAMENTE INCORRECTO




























OTROS







Seguiré francotuiteando, y mis disparos impactarán aquí


miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Qué país representa la mayor amenaza para la paz en el mundo?


La respuesta a esta pregunta es abrumadoramente univoca y queda ilustrada por la imagen que reproduzco a continuación. 

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEh8KlSujrqr-uOo-HNp2QHnZsYJwXnJ21ac1Oe_JTOSupXaa-0NPXJZU2v9rre6fJ3jlpTh41rEAJNjUgzVgycl9GClnB4R5wHajxInpuMwe2bomItjyM7ONYB3Fld_itB5UdbB61eHeyo/s1600/Qu%C3%A9+pa%C3%ADs+representa+la+mayor+amenaza+para+la+paz+mundial.+Encuesta+2013+(grande).png
Clicar en la imagen para ver ampliado


 
Puede que Estados Unidos se perciba a sí mismo como el garante de la paz mundial, (de hecho, Obama consiguió el Premio Novel de la Paz ante el regocijo patrio y el asombro de medio mundo) pero el resto de países lo ve, muy a las claras, como la mayor amenaza para la paz y la tranquilidad del planeta. Así lo revela una encuesta mundial que cada año hace WIN/Gallup International (empresa norteamericana, por cierto) y que lanzó a 66.000 encuestados de 68 países la siguiente pregunta: “¿Qué país crees que es la mayor amenaza para la paz en el mundo de hoy?”

Se han "picado" algunos datos de las respuestas a la pregunta mencionada, tomados de la fuente original.  En concreto, de las respuestas se han seleccionado 1º) cuál es el país que se considera una mayor amenaza para la paz mundial; 2º) cuál es el segundo país considerado mayor amenaza. En amarillo figuran aquellos países que consideran a EE.UU. como la amenaza nº 1. En verde, los países que consideran a EE.UU. como la segunda mayor amenaza. Hay algunas sorpresas como podréis ver: 


 


Dicha encuesta anual (clicar en el enlace para ver resultados por paises) fue recogida en su momento por agencias y medios. En general pasó bastante en puntillas por los medios (curioso, ¿no?). Por otro lado, en el tratamiento informativo cada medio visibiliza o acentúa lo que mas le conviene; un mismo dato puede ser presentado de maneras distintas, de forma que se puede hacer que pase desapercibido o que anime la interpretación en un sentido u otro. En cualquier caso, si que parece muy oportuno recordar estos resultados, los cuales se repiten año a año y que ayudan a combatir la tan extendida amnesia social sobre temas importantes. No hace falta recordar que WIN/Gallup International es una corporación muy vinculada al establishment norteamericano y, por tanto, poco sospechosa de izquierdista, bolivariana o yihadista. Se trata de una encuesta que Gallup realiza todos los años, desde 1977. 

La respuesta está en el mapa del principio: blanco, en botella y estampado con barras y estrellas. Una imagen, (casi) siempre es mejor que 1.000 palabras. Se puede observar como Estados Unidos es, de largo, el país considerado más peligroso del mundo para la mayoría de los encuestados (24%). El segundo, a gran distancia, con apenas un tercio de los votos (8%) sería Pakistán, seguido de China (6%) y Afganistán (5%). En otras palabras, el famoso Eje del Mal tendría sus vértices en Washington y en Los Ángeles, y no en Pyongyang y Teherán, como pretende hacernos ver la Casa Blanca. 

Esta asombrosa unanimidad sólo queda quebrada por los propios Estados Unidos (sólo faltaría) y por su vecino del norte, Canadá, que están de acuerdo en que el régimen de los ayatolas, Iran, es el verdadero peligro mundial. Sin embargo, los mejicanos, tercera pata de Norteamérica, también consideran que los verdaderamente amenazantes son sus vecinos del norte, como el resto de los americanos, por cierto (los que hablan español o portugués).
 
Nótese a algunos países “disidentes” de esta unánime opinión. Algunos de ellos ven el coco en su matón regional: Pakistán representa un peligro para la India y viceversa, Corea del Norte para Corea del Sur, Israel para Irak o China para Japón.

Llama la atención también que rusos y ucranianos estén de acuerdo en algo, en apuntar sus dedos acusadores hacia EE.UU., cuando ellos mismos andan a la gresca.


jueves, 5 de marzo de 2015

Análisis de penes, algo penoso y chorra










Publicado por Javier Salas para El Pais


La ciencia ha logrado erradicar enfermedades terribles como la viruela y ha puesto hombres en la Luna, pero parece incapaz de medir el pene humano en condiciones. Ante la insistente pregunta sobre cuál es el tamaño medio del pene, la respuesta siempre es una horquilla más o menos amplia, de varios centímetros, en la que se incluirían la mayoría de los penes. Un dato para el miembro flácido, y otro para el miembro erecto, que suele ser el que más interesa: de 12 a 15 centímetros, de 10 a 19, en torno a 13 ... Para muchos hombres, este baile de cifras sobre lo normal puede generar mucha ansiedad.


Uno de los estudios


Para tratar de aclarar la información científica disponible, un equipo de urólogos británicos ha recogido todos los estudios publicados sobre la materia. Tras descartar los de peor calidad, se quedaron con los 20 mejores artículos científicos, que suman una muestra de 15.521 penes de procedencias tan dispares como Corea del Sur, Tanzania, Jordania, Italia, EE UU y Nigeria. Tras analizarlos, han extraído varias conclusiones, han tumbado varios mitos y han sembrado algunas dudas.


Lo primero es que la mayoría de los penes cuentan con unas dimensiones muy similares, como se ve en el diagrama, en el que los más largos de 16 centímetros en erección son menos del 5% y los menores de 11 centímetros apenas son el 10%. El pene medio tendría 13,24 centímetros en erección y 9,16 centímetros en reposo.

Gráfico del estudio que muestra la longitud de los 15.000 penes medidos, con 13 centímetros en la media.

Repasando los datos, los investigadores no han encontrado correlación sólida entre el tamaño del pene y otros rasgos físicos como la altura, la masa corporal o el tamaño de los pies. Tampoco hay datos para sostener que los negros cuentan con dimensiones distintas que los caucásicos, ni que los asiáticos tienen nada que envidiar al resto. Las muestras válidas, los datos contrastables, no dan de sí lo suficiente como para establecer de forma concluyente este tipo de comparaciones establecidas como verdades en el imaginario colectivo.

Quizá todo sea culpa de las dificultades para obtener datos fiables sobre el tamaño del pene de los hombres. Porque lo que más destaca en este metaanálisis, publicado en una revista especializada en urología, es que son innumerables las limitaciones, los sesgos y las pegas que han encontrado para valorar una buena medida de pene.

La técnica es sencilla: una cinta o regla, por encima del pene, apretando contra el cuerpo para que la medición se haga desde el hueso púbico hasta la punta del miembro, descartando lo que pudiera sumar el prepucio. Pero, ¿cuáles son las condiciones idóneas? ¿Acaso un pene erecto frente a un médico en su despacho tiene las mismas dimensiones que una erección lograda por la pareja en su cama?



"Es una buena cuestión, solo deberíamos trabajar con los mejores datos disponibles", explica David Veale, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia de Londres y líder del estudio. Otros trabajos científicos han dejado claro que el tamaño del mismo pene cambia en función de multitud de variables externas y propias, como la temperatura, la altitud, la excitación o si se ha eyaculado con anterioridad. Veale propone, por tanto, que estas mediciones se realicen al nivel del mar, en una consulta acondicionada a 21 grados, sin haber eyaculado en las anteriores 24 horas y tras haberse estimulado viendo pornografía en privacidad. Pocos estudios cumplen estos requisitos.


Pero hay más problemas, por ejemplo, la selección de la muestra: muchos de estos estudios se realizan entre un grupo de hombres que se apuntan voluntariamente. Por ejemplo, el realizado por la investigadora del Instituto Kinsey Debbie Herbenick: 1.661 hombres con una media de 14,15 centímetros en erección, un centímetro más largo que la obtenida por Veale. "Se sabe que algunos de estos voluntarios pueden haber participado porque se sienten más seguros con el tamaño de su pene que la población masculina general. La confianza para tomar parte en estas mediciones puede sesgar las medidas al extremo más grande de la distribución", explica el estudio.

Otro trabajo de 2008 entre europeos, para un fabricante alemán de condones, también ofreció una media por encima de los 14 centímetros. Lógicamente, trascendieron las comparaciones entre países de la UE, con franceses y griegos en los extremos, con casi cuatro centímetros de diferencia difíciles de explicar.

"La automedición es menos fiable, pero Herbenick argumenta que estaban más motivados para ofrecer una lectura precisa porque a cambio recibirían una muestra de condones" de su talla exacta. Quizá en casa, con su pareja, consiguieron mejores erecciones. Quizá se apuntaron más hombres con mayores penes, o menos con penes por debajo de la media, aunque la encuesta fuera anónima. Ninguno de los estudios analizados por Veale explicaba con detalle cómo se eligió la muestra y si hubo hombres que rechazaron participar, un sesgo de autoselección que podría invalidar todo el trabajo si se tratara de otras disciplinas.

A todo esto se suma otra pega más, la de las manos que se encargan de realizar esta medición. En el estudio de Veale se señala que solo en un par de casos se entrenó al personal que se dedicaría a medir los penes para asegurarse de que la técnica era la misma, que todos obtendrían el mismo dato del mismo pene. Y solo algunos repitieron la medición para confirmar el dato.

Quizá la solución pudiera ser medir los penes estirándolos: los datos muestran que un pene flácido estirado con fuerza mide casi igual que en erección. El problema, otra vez, está en la técnica: se debe hacer agarrando el glande y ejerciendo una fuerza de estiramiento de 450 gramos "hasta que el voluntario sienta una leve molestia para obtener el máximo estiramiento".

Todos estos problemas de rigor científico quizá tengan un mismo origen, como reconoce el propio Veale: "Todo esto no es tan importante, aunque es una pequeña parte de la evaluación de un hombre que está preocupado por su tamaño". Solo el 2,28% de los hombres tienen un tamaño que se considere candidato a una operación de aumento de pene. Sin embargo, según otros trabajos recientes, el 85% de las mujeres está satisfecha con el tamaño de su pareja frente al 55% de los hombres, 30 puntos menos satisfechos que ellas.


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