- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
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domingo, 13 de octubre de 2019

Cainismo patrio, ¡¡qué cansancio!!




Condenan a 13 años de reclusión a Junqueras. Otros tantos años le echan al resto de procesados, vale. Y todo el mundo está pendiente de eso ahora mismo. No sé si porque no ha habido partidos en Primera este pasado fin de semana, pero no se habla de otra cosa.

El caso es que no habían pasado ni 10 minutos desde que se publicara la sentencia, y las redes sociales (en las que, recuerdo, no es necesario pasar un examen previo para el ingreso) ya estaban opinando a favor o en contra del tema de marras en un debate (a nuestro estilo, a lo ibérico, es decir) encarnizado y de altura. Que si rebelión, que si sedición, que si
posibilidad de indulto, que si conveniencia de aplicar la Ley de Seguridad Nacional ... conceptos estos con los que todo el mundo está familiarizado desde pequeño, que se entienden perfectamente y que les está quitando la misma vida a muchos.

Bien, pues a la luz de todo ello se me ocurren 3 consideraciones:

1.- Alucino con la capacidad que tiene la gente para leerse las 493 páginas de la sentencia en escasos minutos. Un texto técnico y farragoso donde los haya, ¿eh?. ¡¡Y luego dicen que en este país no se lee!!.


2.- Alucino con la volubilidad de las emociones del personal. O quizás debiera decir "boludavilidad" (de boludos). Resulta que, anteayer, media Españistán se reía del accidente de la bandera en el desfile del 12-O mientras el otro medio se indignaba porque escocían esas risitas. Y hoy es exactamente al contrario, pero por una sentencia. Los que antes se reían ahora se indignan, y viceversa. Y solo han pasado 2 días. "Andamos" instalados en una continua montaña rusa que no sé si divierte a alguien. A mí desde luego que no, a mí me cansa mucho muchísimo. ¡¡Y luego dicen que este país tiene sentido del humor!!

martes, 24 de septiembre de 2019

Vísceras, ignorancia, apatía y "democracia"







 

Qué triste debe ser no tener más ideas propias que las que te cuentan desde tu misma bancada. Es mas, qué triste y qué poco esperanzador es no tener ideas propias hasta que no te indican cuáles debes tener. Menos mal que, a pesar de la imposición de lo que se viene llamando "relatos", la gente, en general y a la larga, no es tonta. Y la ceguera (quiero pensar que) de unos pocos se entremezcla con la sensatez y el honesto criterio de la mayoría. Y así se neutraliza en cierta medida el desastre. Esto viene a cuento de la imagen que ignaugura este post. Interpretad la parrafada (y la imagen) como queráis, que tienen su miga juntas y por separado. Pero quiero ir un poco mas allá, a ver si se me coge el tranquillo.

Opinar de la política como quien ve un partido de fútbol, o peor, como quien ve un partido de fútbol en el que juega uno de tus hijos, es absolutamente nefasto y perjudicial. Desde luego así será para quien así actúa (aunque allá él/ella y, claro, que se fastidie) pero, sobre todo, para el resto de sensatos y sufridos espectadores civilizados. Esas mismas vísceras que exponen tan a las claras en la tarea de la descalificación y el odio por el adversario son precisamente las mismas que se echan de menos ante un caso fragante de injusticia manifiesta cotidiana, de las que te puedes encontrar todos los días. Ante quien tan solo se cuela en una cola o ante quien, fíjate tú qué cosas, maltrata física o psicológicamente al mas débil de la forma mas ruin y pendenciera. ¿Es necesario que ponga ejemplos? Desde el mas nimio al mas miserable. ¿No? ... (lo suponía) pues entonces sigo. Ahí es donde les quisiera ver yo a algunos. Comprometidos y decididos con una (buena) idea.



 

jueves, 27 de octubre de 2016

Querida mamá de un niño adoptado, ...





Esta entrada de blog no es mía. Fue realizada por Kathy Lynn Harris, una "mamá adoptiva, que adora las montañas y que odia la humedad y las serpientes", según su propia descripción. Es una escritora estadounidense, autora de dos de las novelas más vendidas en Amazon: "Azul rezagado", que se mantuvo en el top 10 de la ficción cómica durante 12 meses, y "Un buen tipo por conocer", que ganó los máximos honores literarios en 2013 de manos de la Federación Nacional Americana de Mujeres de Prensa.

Ha escrito, más recientemente, un libro para niños, "Higgenbloom y las abuelas de baile", que es uno de los favoritos en las escuelas para la iniciación literaria de los críos tanto por las peripecias de una abuela rockin como por las escenas de una abeja de la miel

viernes, 3 de junio de 2016

El descontento de los pdarlings






El habito del descontento nos lleva a sumergirnos en la inútil queja y, más frecuentemente y seguramente mucho peor, a instalarnos en la absurda inmovilidad. El tiempo pasa y nos sorprende la hora sin haber hecho lo que nos corresponde como generación, que no es otra cosa que la de progresar convenientemente como seres humanos. Siiii, humanos, porque somos seres pero también y sobre todo, no lo olvidemos, somos humanos. Es decir, contamos con algo que no tienen el resto de los seres vivos y, entre otras cosas, nos hace superiores: la conciencia, lo que hace que nuestros actos se realicen independientemente de nuestro instinto o, incluso, a pesar de él. Para algo nos debería valer, ya que la tenemos. Pero aun más. Mientras que el simple animal, el que no es humano,

martes, 23 de febrero de 2016

✹✷✶ ¿QUÉ ES MEJOR? ✶✷✹



Lo mejor no es el pecho.
Lo mejor tampoco es el biberón.
Lo mejor no es que lo cojas.
Lo mejor tampoco es que lo dejes de coger.
Lo mejor no es que lo tumbes así.
Lo mejor tampoco es que lo tumbes del otro modo.
Lo mejor no es que lo tapes de una forma.
Lo mejor tampoco es que lo tapes de la otra forma.
Lo mejor no es que lo abrigues con esto.
Lo mejor tampoco es que lo abrigues con aquello.
Lo mejor no es que le des purés.
Lo mejor tampoco es que le des trozos.
Lo mejor no es lo que te dice tu madre.
Lo mejor tampoco es lo que te dice tu amiga.
Lo mejor no es que esté con una niñera.
Lo mejor tampoco es que vaya a la guardería o esté con abuelos.
Lo mejor no es que siga ese tipo de crianza.
Lo mejor tampoco es que siga ese otro estilo de crianza.

lunes, 22 de febrero de 2016

Arturo Pérez-Reverte y Joaquín Sabina, a la lumbre de un tequila




Vídeo de la entrevista
El día que se conocieron Joaquín Sabina y Arturo Pérez Reverte

Dos de los creadores más irreverentes del panorama dan cuerda a sus entusiasmos, asombros y desafectos en todo lo que les sale al paso: cultura, educación o política. Una conversación cómplice entre risas, tabaco y libros. Difícil de repetir



miércoles, 23 de septiembre de 2015

"Dicen que" es ya media mentira









Hay quienes DICEN: “Si ya no estamos en aquella época de bonanza económica, si estamos en crisis, si ya nadie dice aquello de que 'España va bien' (ni los del propio Gobierno, que a lo más que se atreven a decir es que nos estamos recuperando), si aquí todo el mundo sabe que no hay suficiente para todos, ¡¡¡¿para qué (coño) vienen aquí los refugiados?!!!”. Y lo DICEN los de derechas (hasta ahí todo normal), los de izquierda (eso se entiende menos; no deben saber qué es realmente ser de izquierdas) y, llevados por sus más bajos instintos, hasta los autoproclamados pomposamente apolíticos (es decir, esos a los que los "inventores" de la democracia, los griegos clásicos, llamaban idiotas - siiii, es que de ahí viene el término). 


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Bueno, el caso es que no lo DICEN todos, claro, sólo algunos que (prefiero pensar) no han reflexionado suficientemente el asunto. Por suerte, existen otros que han entendido de qué va esto de transitar por la vida y, por consiguiente, aun quedan motivos para la esperanza y podemos seguir confiando en la raza humana, en su progreso y en su desarrollo.

Pero quienes DICEN no entender esa extraña actitud de los refugiados que les hace ir hacia donde nada hay, grupo que suele coincidir con los que nada quieren entregar nunca a nadie aunque puedan, piensan así porque creen que Europa (donde se encuentra España, recuerdo) viene a ser como una casa, con su mueble-bar, con su hipócrita felpudo de 'Bienvenidos', con sus electrodomésticos, con su mantita para el perro .... y, claro, también con su despensa. Y piensan, ademas, que los europeos somos la familia que vive dentro, mientras en la puerta de esa casa llamada Europa cientos de inmigrantes tratan de entrar por todos los medios a comerse nuestra comida. Así de simple es el esquema mental de muchas personas de a pie que pululan por nuestras ciudades y pueblos. Piensan y DICEN: "si apenas tengo para mi, ¡¡¡cómo (coño) os atrevéis a venir a mi casa a quitarme lo poco que tengo y que tanto me costó? !!!" 




Quienes DICEN que se comen nuestra despensa, DICEN también que saturan nuestra sanidad, que invaden nuestras escuelas, que construyen mezquitas y que nos roban el trabajo. El candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, justificaba que los inmigrantes sin papeles no puedan tener acceso a la sanidad universal porque, claro, ¡¡cómo no tienen papeles!! (como si para ser persona se necesitaran papeles);  el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, justificaba los atropellos en la valla de Melilla porque, claro, uno haría lo mismo “si asaltaran su casa” (como si el fin justificara alguna vez los medios); y Marine LePen espetaba el mismo razonamiento a la periodista Ana Pastor porque, claro, “¿metería usted en su casa a cualquier inmigrante que llamara a su puerta?” (como si llamar fuera lo mismo que invadir.

 

En esa tan cogida por los pelos metáfora de la casa, los europeos venimos a ser como como esa familia trabajadora y respetable que, con su inteligencia y esfuerzo, ha conseguido llenar la despensa. Por consiguiente, tenemos la despensa llena porque hacemos bien las cosas y porque estamos repletos de virtudes. Existe pues un clasismo, un supremacismo. Y por eso DICEN: “los occidentales vivimos mejor que el resto porque somos superiores, más listos y más trabajadores. Y claro: nadie tiene derecho a venir a nuestra casa y asaltarnos la nevera. Eso es un robo y no lo debemos tolerar". Hasta ahí, el razonamiento parece simple y certero. El único problema es que es radicalmente falso. Una mentira, vaya. 

  La verdad es que, dicho así, el razonamiento parece arrollador. Pero, conviene tenerlo en cuenta, los europeos no somos ni de lejos esa familia modélica que ha logrado lo que tiene gracias a su inteligencia y su trabajo, sino esquilmando hasta el tuétano tanto a Latinoamérica como a África, .....y antes, a Asia. Y no deberíamos hablar sólo en tiempo pasado, sino en presente, y apostaría todo lo que tengo a que seguiremos con esa "dichosa" actitud durante bastante rato. En 2014, un grupo de ONG británicas, supongo que bolivarianas o bolcheviques, lanzaron una cifra escandalosa: África pierde cada año 144.000 millones de euros por el expolio occidental. Beneficios de multinacionales, tala y pesca ilegales, actividades extractivas de recursos de todo tipo, venta de armas, fuga de cerebros, pago de la deuda externa … Se calcula que Occidente cada año destina 100.000 millones de euros a ‘ayudar’ a África, pero en realidad obtiene mucho más de lo que gasta (44.000 millones de euros más, si la matemática no falla).

Y si nos remitimos al pasado, convendría recordar el esclavismo: entre 11 y 18 millones de africanos contribuyeron con sus vidas y su sufrimiento a construir Occidente tal y como hoy lo conocemos. Claro, entonces venían, cobraban poquísimo y "molestaban" muchísimo menos. Tal vez por ello les aceptábamos. Nos valían para un roto y para un descosido. Como mano de obra barata y como juguetes sexuales. 


Pero los datos que ahora se manejan no se quedan ahí. Podríamos también comentar el expolio latinoamericano que documentó Eduardo Galeano en "Las venas abiertas de América Latina", el horror colonial de Bélgica en el Congo, el de Francia en el Magreb, el de Reino Unido en Sudáfrica, Australia o la India ...... Genocidios, esclavitud, explotación… Y todo para construir esta Europa nuestra, tan opulenta, tan trabajadora, tan sabia, tan falsamente modélica. ¡¡¡¿Y hay quienes todavía DICEN que "tooooda la culpa es de los propios inmigrantes"?!!!.

Éstos son sus hipócritas argumentos:



- DICEN: “El colonialismo ya pasó”. Pues mira, no, va a ser que el colonialismo no pasó: lo que pasa es que ahora quizá no lo ejerzan directamente naciones occidentales enviando al Tercer Mundo sus ejércitos, sino que lo hacen empresas occidentales por cuya seguridad velan esos mismos ejércitos sin tener que mandar a la boca del lobo a ninguno de sus integrantes y, por lo tanto, sin tener que explicar a sus familiares o amigos (votantes todos ellos) el porqué de un presunto desenlace trágico y fatal, si lo hubiera. Ni Francia, ni Reino Unido, ni Estados Unidos ni ninguna otra potencia necesitan ya conquistar un país cualquiera para drenar su riqueza.

Y quienes DICEN enorgullecerse de los logros históricos de lo que hoy constituye el Primer Mundo,
con sus conquistas, sus gestas militares y sus logros culturales, deberían corresponsabilizarse también de las atrocidades cometidas durante lustros. Sentirse parte del equipo ganador, de un nosotros triunfante, es fácil. Lo difícil es reconocer cómo se han conseguido esos logros y corresponsabilizarse de la barbarie generada para conseguirlos.

Es por todo esto por lo que, en realidad, es mejor no sentirse orgulloso por nada que no sea un mérito propio. Y nacer en Europa (síiiiii, pasmaos) no tiene mérito. En todo caso, el mérito sería de la cigüeña. Ademas, España es, junto con Bulgaria, el país que más preceptos viola en cuanto a las leyes europeas que regulan la asistencia a expatriados, puesto que no respeta en su integridad los requisitos para reconocer el estatus de refugiado, el procedimiento de asilo y las condiciones de recepción (alojamiento, alimentación, permisos de empleo, asistencia sanitaria y psicológica, ...). Hoy mismo Europa, en un gesto tan mediático como hipócrita y banal, le ha tirado de las orejas a 18 países "despistadillos" a los que se les viene olvidando adecuar sus legislaciones al sentido común.

 

- DICEN: “Que se rebelen contra los dictadores que los dirigen en sus países”. Hombre, eso sería lo ideal. Es más, sería lo justo. Pero ¿cómo lograrlo con la oposición de Occidente y sin sistemas educativos y sanitarios que logren producir ciudadanos sanos, inteligentes y concienciados? Precisamente gran parte de la emigración que se produce se explica porque los ciudadanos más activos y dinámicos de los países tradicionalmente oprimidos por la miseria, la injusticia y el hambre sólo encuentran en la huida una escapatoria al destino escrito para ellos por Occidente, y por los tiranos sostenidos desde Occidente. Cualquiera sabe que es muchísimo más fácil atraer a tu causa a un sólo individuo que a toda una población, colocar a un dictador "amigo" que realice el trabajo sucio por nosotros. 


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- DICEN: “Que acaben con la corrupción”. Como si la corrupción fuera fácil de erradicar sin darle una patada a todo el sistema podrido. A nosotros, a los de esta piel de toro nuestra, nos está costando (pero ese es otro tema y nuestra corrupción tiene matices distintos a la suya). Se quedan en el "que acaben con la corrupción" como si la corrupción fuese sólo la causa de la pobreza (que lo es) y no (también) la consecuencia de la existencia de esta última, de la pervivencia de una clase dirigente que se deja corromper porque existen otros que se dejan esquilmar. La corrupción produce pobreza generalizada (y la riqueza a unos pocos) y la pobreza produce corrupción. Es un fenómeno que se retroalimenta en si mismo, la pescadilla que se muerde la cola.

Y escucho a algunos lumbreras de la intelectualidad mediática que DICEN cada vez que se encuentran acorralados y sin argumentos: “¿te gustaría que se metieran en tu casa?, eh ¿te gustaría?”. Pues contesto por adelantado: (hombre, si es guapa y cariñosa .... Venga, me pondré a tratar el tema en serio, que lo es) noooo, lo que me gustaría es que no hiciera falta que se metieran en mi casa, ni en la de nadie. Porque, entre otras cosas, me gusta decidir solito quien entra en mi casa y quien no, y porque creo que ya urge crear las condiciones necesarias y suficientes para que nadie se vea obligado a emigrar. Y os cuento un secreto: nadie emigra por gusto. De verdad, por gusto lo que se hace es viajar, que es otra cosa. Con rastas o en jet privado, pero conviene llamar a las cosas por su nombre.


Dicho todo esto, prefiero que se metan en nuestras a casas, en las de quienes quieran acogerlos, antes de que sufran y mueran. Si los gobiernos no se ponen las pilas, si no hacen autocrítica y ratifican el fracaso de sus políticas migratorias y de desarrollo global, que dejen que lo haga la ciudadanía en la medida de sus posibilidades (colaborando con ONGs, apadrinando, acogiendo inmigrantes, realizando labores "in situ", ....). En definitiva, si Occidente no quiere salir de su inacción, que dejen paso a la sensatez y posibilite la acción individual (controlada, eh, que actuar y hacerlo de forma controlada y eficiente no están reñidas). Si no son capaces de solucionar el problema, cuando menos, que no estorben. Que dejen actuar, porque hay quienes sí que son capaces. Sólo les es necesaria la voluntad de la que las instituciones gubernamentales manifiestamente carecen. Recordar en este punto que, el hecho de ser humanos, nos hace poseedores de unos derechos inalienables, esos que pomposamente se recogen en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, y que son algo más que unas palabras bonitas y bastante más importantes que tener unos papeles o que haber nacido en uno u otro país.

Si de alguna virtud se debiera adornar la desarrollada, civilizada y cómoda Europa, es de la autocrítica. Es de las pocas cosas de las que podemos valernos en el presente y, sobre todo, en el futuro. Y es la que, a la postre, nos ha hecho evolucionar adaptándonos a las cambiantes circunstancias que nos han rodeado. Si perdemos eso, lo perdemos todo. Y no sólo es falso que los inmigrantes saturen la sanidad, o las escuelas, o traigan delincuencia (cosa ya demostrada con datos objetivos), es que además es falso que vengan a llevarse lo nuestro. Europa no sería como es hoy sin haber depredado por tierra, mar y aire más allá de sus fronteras. Así que, no confundamos: cuando los inmigrantes vienen a Europa, que nadie piense que vienen a quitarnos lo que es nuestro. En todo caso vienen a recuperar una parte infinitesimal de lo que es suyo, de lo mucho que le hemos quitado a lo largo de la historia, y que aun les seguimos quitando.

jueves, 28 de mayo de 2015

¿De derechas?, o fachas directamente




En los tiempos que corren, los pseudodemocratas, sean periodistas o fontaneros, se retratan. Y lo hacen con hechos y opiniones. Siempre fue así, pero ahora, que les ven las orejas al "lobo", es más que evidente.
La diferencia entre un individuo muy de derechas y un facha es que el primero ha interiorizado su sólo por él perceptible vergüenza política y procura maquillarla con afirmaciones democráticas de escaparate, mientras que el segundo hace bandera de su alma reaccionaria y asume sin turbación la historia de sus bajezas morales y éticas. Digamos que los primeros se autocalifican (no creyéndoselo ni ellos mismos) como "demócratas de toda la vida" y los segundos no tienen pudor en afirmar que (directamente) no son demócratas. 

Los pertenecientes a la primera categoría tienen, incluso, voz en tertulias de TODAS las televisiones y medios de comunicación, algunas honestas, y ponen de manifiesto la delgada linea que separa información de opinión. A los segundos les gustaría ir a esas tertulias de pastel, pero no les invitan dado lo cortito de su ideario. Con dos comparecencias ya explicarían sus (altos) ideales. Y a partir de entonces, ¿qué?. Invitar a unos y a otros a un mismo "debate" supondría, ademas, forzar a que el presentador se impaciente y les diga en un receso: «Por favor, no estéis todos tan de acuerdo, a ver si dais más juego…».

A mi no me gusta que intenten adoctrinarme, lo haga quien lo haga, abierta o disimuladamente. Por eso tampoco veo el Teletienda, donde siempre hacen lo mismo: te crean una necesidad, te dicen que tienen el remedio, y terminan diciéndote que adquirirlo es fácil regalándote algo. Hace tiempo que, (la verdad es que) según el día, escucho o leo a alguno de estos salvapatrias; pero solo por saber lo que opinan los enemigos de la libertad de expresión, los etiquetadores de turno, los fanáticos de la opinión única. Me gusta saber qué se mueve en cada trinchera mientras me situó al margen de ellas, dando batalla si, pero junto a los no-alineados.



En sus intervenciones, estos "periodistas" supermediaticos dan su opinión, la suya (¿o deberia decir su sermón?. Pero no es necesario que la den para que, quien conozca mínimamente el sarao patrio, la conozca de antemano, porque es mas de lo mismo. Es absolutamente previsible y aburren hasta a las ovejas de su propio rebaño. A todos les pasa lo mismo, que nunca aportan nada nuevo bajo el (cara el) sol:

Hermann Tertsch
Salvador Sostres
Federico Jiménez  Losantos
Eduardo Inda
Alfonso Ussía
Pío Moa
Carlos Herrera
Carlos Dávila
Carlos Rodríguez Braun
Antonio Burgos
Javier Nart
Jaime González
Antonio Pérez Henares
Cesar Vidal
Carlos Cuesta
Juan Manuel de Prada
Javier Algarra
Antonio Jiménez
Alfonso Rojo
Edurne Uriarte
Francisco Marhuenda
Curri Valenzuela
Isabel Duran
Carmen Morodo
Isabel Sansebastián
Alfonso Merlos

Me dejo fuera a algun@s (es que me hago mayor) y generalizar, claro, siempre entraña riesgos.


Me sorprende, por no decir que me toca los coj....., que exista una jauría de periodistas, de mirada bronca y gesto despreciativo, que hayan olvidado el verdadero espíritu del periodismo en un país libre y decente: criticar al poder (cuando proceda), no defenderlo de quien legítimamente se lo disputa en las urnas y utilizando para su estrategia la ley del embudo, la mentira repetida y entonar "que viene el coco".

Aunque aún se sorprende más ver a muchos de ellos (o a algunos de sus colegas y subordinados) tomar notas 
disciplinadas frente a un plasma donde habla un señor que dice ser el presidente del gobierno, ese mismo que preside también un partido al que un juez acredita 18 años de financiación ilegal e imputa a 3 de sus 4 tesoreros y que no es acribillado por ellos mismos de la mañana a la noche. Pero lo que siempre me ha impresionado de estas tertulias es la cantidad de mujeres de extrema derecha, defendiendo lo peor de la sociedad contra ellas mismas. Y lo contradictorio es que son periodistas e imagino que quizás menos sumisas y más inteligentes que los discursos de su consciente, no lo sé muy bien, pero prefiero creerlo así, presuponerlo.



 

Dicho todo esto, conviene recordar que la gota malaya suele ser eficaz, al menos, al principio. Al punto de seguir suscitando temor entre los que visionan la tortura sin un mínimo de compasión. Los torturados y los que distinguen al verdugo de las victimas salen fortalecidos mas pronto que tarde, porque la ciudadanía, pese a quien le pese, no es imbécil. Siempre fue así.









Traigo a colación un articulo de Rabia y Sur que me parece interesante para entender un poco de qué va esto de la derecha española, la mayoritaria, al menos

Herederos de Franco

Bien es conocido por cualquier ciudadano de nuestro país que el Partido Popular atiende a un conjunto de intereses, segregaciones sociales y desigualdades políticas y económicas que lo enmarcan a la derecha del espectro político. 

No son pocos los que en ciertas ocasiones me han matizado el hecho de calificar a este partido de pura derecha, alegando una supuesta modernidad en su "ideología" que lo sitúan más al centro o la centro-derecha que en la derecha propiamente dicha.




Si nos remontamos al nacimiento del Partido Popular -originariamente llamado Alianza Popular- podemos observar con total facilidad que sus filas fueron nutridas de ministros y altos cargos de la dictadura franquista destacando sobre todos el fundador de la propia Alianza Popular, Manuel Fraga, quien fuese"Ministro de Información, Turismo y Censura" y mano derecha del propio Franco. Además de este destacan por su relación :

  • Margarita Mariscal de Gante (Ministra de Justicia con Aznar) es hija de Jaime Mariscal de Gante,  miembro del Tribunal de Orden Público y Director General del Régimen Jurídico de Prensa en la dictadura.
  • Nemesio Fernández-Cuesta, el que fuera Secretario de Estado de Energía del primer Gobierno Aznar, es hijo de Nemesio Fernández-Cuesta y nieto del fundador, junto a José Antonio Primo de Rivera, de Falange Española, Raimundo Fernández-Cuesta.
  • Jaime Mayor Oreja y su hermano Carlos, ex consejero de Educación del Gobierno de la Comunidad de Madrid, son sobrinos del que fuera subsecretario del Ministerio de Información y Turismo, Marcelino Oreja Aguirre
  • Rafael Arias-Salgado Montalvo, ministro de Relaciones con las Cortes (1979-1980), ministro adjunto al Presidente (1980), ministro de la Presidencia (1980-1981), ministro de Administración Territorial (1981-1982). Fue Ministro de Fomento con Aznar. Su padre fue nombrado tras la guerra Gobernador civil de Salamanca. Ocupó posteriormente los cargos de Vicesecretario de Educación Popular y simultáneamente Delegado Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Española Tradicionalista y de las JONS (1941-1946). También fue Ministro de Información y Turismo desde 1951 hasta 1962.
  • Víctor Torre de Silva y López de Letona ex-subsecretario del Ministerio de Defensa cuenta con un apellido de gran sonoridad franquista: es nieto de José María López de Letona, que fue ministro de Industria en la dictadura.
  • Pío Cabanillas Alonso, fue Ministro Portavoz del Gobierno (2000-2002). Su padre, Pío Cabanillas Gallas, fue secretario en el Ministerio de Información y Turismo con Manuel Fraga y más tarde nombrado Ministro de Información y Turismo en el gobierno de Carlos Arias Navarro (1974).
  • Enrique Fernández Miranda, Delegado del Gobierno para la Inmigración con Aznar, hijo de Torcuato Fernández Miranda que fue Presidente del Gobierno interino con la dictadura en diciembre de 1973.
  • José Manuel Romay Beccaría, ex-ministro de Sanidad y Consumo en el primer Gobierno Aznar. Romay ostentó en la dictadura franquista los cargos de secretario general de Sanidad (1963), director del Instituto de Estudios de Administración Local (1973), subsecretario del Ministerio de Presidencia de Gobierno (1974) y subsecretario del Ministerio de Gobernación (1975) .
  • Jesús Posada, ex-ministro de Administraciones Públicas y actual Presidente del Congreso, es hijo de Jesús Posadas Cacho, gobernador cívil de Soria durante la dictudura.
  • Federico Trillo, ex-ministro de defensa y uno de los personajes más relevantes dentro del PP. Su padre fue togado militar, alcalde de Cartagena, procurador en las Cortes franquistas y gobernador civil de Teruel y Burgos.
  • José María Aznar, ex-presidente del Gobierno y actualmente presidente de honor del PP. Su abuelo, Manuel Aznar Zubigaray ocupó durante la dictadura la Dirección de la Agencia EFE (1958), la embajada española de Marruecos (1962) y hasta su fallecimiento en 1975, la presidencia del Consejo de Administración de EFE. Recibió el premio de periodismo “Francisco Franco” (1939) y presidió la Asociación de la Prensa de Madrid (1955). Su padre, Manuel Aznar Acedo, fue director de la Red de Emisoras de RNE (1962), subdirector general de Radiodifusión (1964) o director de la Escuela Oficial de Radiodifusión y Televisión (1967) durante el franquismo.
  • Rita Barberá actual alcaldesa de Valencia. Su padre, José Barberá Armelles, fue director desde 1953 del periódico Jornada, fundado por el Movimiento Nacional en 1941. También en 1953 fue elegido por los periodistas valencianos presidente de la Asociación de la Prensa, cargo en el que se mantuvo durante 30 años.



Así pues tirando una vez más de hemeroteca encontramos noticias cuanto menos curiosas en referencia a la relación PP-Franquismo. Entre estas destacamos:

  1. El PP no retira ni un solo vestigio franquista en lo que lleva de legislatura. Ver.

  2. PP y UPyD evitan condenar el franquismo y señalar el 18 de Julio como día conmemorativo de dicha condena. Ver.

  3. El PP ve vomitiva la indemnización a mujeres vejadas por el franquismo. Ver.

  4. Muchos son los que todavía desconocen que hasta hace bien poco -apenas un año-, Franco era el alcalde honorífico de Valencia gracias a los votos del PP en el correspondiente Pleno (Ver). De no ser porque una orden judicial mandó retirar semejante titulo aberrante, el dictador seguiría ostentando post mortem dicho título. Ver

  5. En Madrid tuvo que ser la propia embajada alemana -abogando por un gesto democrático- la que mandase retirar una placa conmemorativa a la Legión Condor, fuerza de intervención de la Alemania nazi enviadas como apoyo a Franco. Ver.

  6. En gran cantidad de ocasiones el PP se ha opuesto a retirar estatuas que hacían referencia al propio Franco, como el caso de Melilla donde en 2009 se opusieron a su retirada si el Ministerio de Defensa no le daba otra ubicación - que no fuese la basura - . Ver. Por suerte a día de hoy, muchas de estas han sido ya retiradas en cuanto ha habido oportunidad.


 

En el PP existe una gran cantidad de cargos y militantes que por mucho que lo nieguen no han roto con el franquismo al no condenar el secuestro de la libertad y la censura, la violación de la soberanía popular y de la Constitución; políticos populares que se resisten por ir en contra a su ideología a condenar el asesinato, la tortura y vejación de cientos de mujeres, hombres y niños por el simple hecho de no ser afines al movimiento fascista-nacional y por ser leales a un gobierno legítimo republicano; políticos del PP que no condenan el fusilamiento y las palizas a las que fueron sometidos muchísimos españoles simplemente por ser sospechosos  de pertenecer a un partido, por poseer propiedades que apetecían a los fascistas, o por no consentir abuso alguno, aun habiendo todavía más de 130.000 republicanos en cunetas enterrados como animales. 


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Es coherente que gran parte de la ciudadanía y de la propia clase política quiera pasar página, pero para ello es preceptivo y necesario que se condenen todos y cada uno de los abusos y actos totalitaristas e ilícitos que cometieron en su día los abuelos y padres de los que a día de hoy conforman las filas del Partido Popular.

Tras señalar todos estos datos, creo que es el momento de preguntarnos: ¿ES EL PP UN PARTIDO FRANQUISTA? Juzguen ustedes mismos, pero tengan en cuenta que si existe algo en esta vida más molesto y denigrante que un gobernante o político que no es transparente con su ideología es un ciudadano que lo defienda sin conocer su historia.





jueves, 30 de abril de 2015

(I) No hay dos adúlteros iguales (o sí, ¿quién sabe?)


 


El adulterio no tiene ideología; (algunos de) los infieles, sí. Es por eso que prefiero llamar adulterio al adulterio y no infidelidad, aunque la palabrita conlleve una carga moral innecesaria para este post. Y lo prefiero también para no confundir con un concepto muchísimo más amplio, porque se puede ser infiel en varias direcciones. 

Pues eso, que como el adulterio no tiene ideología, éste puede ser comunista como la antigua URSS (una óptima idea llevada a cabo con el culo, y que termina alienando a todos sus acólitos), puede ser nazi como el Tercer Reich (una idea pestilente y perversa y totalitaria que no cesa de empeorar y lo destruye todo a su paso), puede ser el "café para todos" de Franklin D. Roosevelt (un paquete de medidas que lucen insuficientes pero luego parece que molan y todos tan contentos), puede ser como la intervención norteamericana en Vietnam (un mal plan que luego resulta infinitamente peor de lo que habías imaginado, poniendo todo en contra, y haciendo que pierdas de forma estrepitosa) o puede ser un "happy flower" (una majarada irrealizable e idílica que queda muy mona sobre el papel, sí, pero mejor no poner en práctica jamás por no encontrar muchas personas con las que llevarlas a cabo de forma satisfactoria). Un adulterio es algo tan complejo que me ha permitido realizar esta ristra de cinco metáforas y, probablemente, se puedan formar más. Puede salir pésimo y que sólo sea un dolor, como ya cantó Rafaela Carrá en su hit inmortal (♪♪♪ Y se encuentra una mujer -qué dolor, qué dolor- dentro de un armario -qué dolor, qué dolor- y el caradura le dice que de deje que explique que sintió mucho frío y que ha llamado al doctor y que después de mirarle le extendió su receta y le dejó a la enfermera que le dé calor ♪♪♪); o puede salir a pedir de boca, y que todo el mundo sea feliz, los pajaritos canten y las nubes se levanten. En cualquier caso, ¿quién coño soy yo para decir nada?, ¿para enjuiciar a nadie?.

Un adulterio puede ser sórdido, falaz, romántico, dañino, suicida, insensato, recomendable, saludable, torturador, cínico, pragmático, patético, práctico o punitivo. O una pura chiquillada de ESO (aunque uno tenga ya salomónica edad). O una bendita tabla de salvación en mitad del cataclismo nupcial. O un intenso looping creativo dificil fuera de él. Cada una de esas cosas y, muy probablemente, todas ellas a la vez a poco que perdure en el tiempo.


Tengo mi opinión al respecto, claro, y mis propias experiencias. Pero insisto, ¿quien coño soy yo para erigirme en juez de conductas ajenas?. Yo, que no puedo (ni quiero ni necesito) arrojar la primera piedra.  No daré mi opinión, porque entraña en gran medida una desnudez moral que considero innecesaria a la par de poco interesante, y porque hace años que no me meto en charcos si no tengo seguro que hago pie y que voy provisto de toalla. Pero sobre todo porque, para opinar de conductas ajenas, hay que disponer de suficientes datos y tener la (tan rara que me parece imposible) posibilidad de ponerse en la piel del otro, cosa que, según en qué circunstancias, resulta cuando menos difícil. Pero decía antes, ¿quien coño soy yo para erigirme en juez de conductas ajenas? y conviene que nos detengamos un poco en esto. Para empezar, porque no soy el más experto de los adúlteros. Mis puntuales incursiones en este campo se remontan a cuando era barbilampiño y, por lo tanto, (debería decir que) curioso tambien. Ya no soy barbilampiño y mi grado de curiosidad ha mermado considerablemente en los últimos años (lustros, casi). Para seguir, porque para ser infiel es necesario tener "victimas" propiciatorias, es decir, contar con una pareja estable y posibilidades de gozar maritalmente con una o más señoras distintas de la habitual. Hace tiempo que (queriendo o sin querer, y eso a estas alturas del campeonato poco importa) me he convertido en un devoto single acomodaticio, de los que piensan que "cada cual en su casa y Dios en la de todos". Que me perdonen los creyentes por usar el nombre de Dios en vano, pero es que el dicho es así, y se suele entender a la primera. Y para terminar y no aburrir demasiado, porque mucho me temo que en esta cuestión, como en tantas otras, no me encuentro alineado junto a la mayoría, ni siento parecido, ni extraigo las mismas conclusiones. 

 Lo que sí me atrevo a decir, aunque sólo sea por no defraudar a los que habitualmente me leen, es que mis encasas incursiones en este campo (a mí siempre me parecieron escasas. Porque, ..... ¿a partir de cuál numero de veces se puede considerar cifra normal o muchas?. Reconozco que no lo sé) se zanjaron casi siempre con auto-flagelación, sensación de que la tierra se estaba moviendo bajo mis pies y ridículo propio (nunca ajeno porque nunca "me pillaron"). Más que amor era frenesí, sensación de que estaba realizando un máster acelerado en un aspecto de la vida que todos, más tarde o más temprano, aprendemos a nuestra manera pero más tranquilamente y por su orden. Sensación de andar circulando todo el rato por el carril rápido de la autopista de forma irresponsable y arriesgándome a que me pillara la autoridad competente y/o que me hiciera daño. La emoción fundamental que me despertaba el acto generoso de dar amor a diestro y siniestro, si no recuerdo mal (y por desgracia, no suelo recordar con detalles cuestiones alejadas en el tiempo), solía mezclar desequilibrio moral, alucinación pasajera, riesgo, confusión, eventualidad y euforia. Una sensación particular que terminé bautizando mientras duró como "Yahoraqueismo" (ejemplo de uso práctico: “No, Marícuchi, no puedo acompañarte a dar una vueltecita por esta desierta playa nudista porque me planteo lo del ahoraquiesmo y no sé muy bien si debiera, sobre todo, porque dejamos atrás, tumbados en la arena y muy cerca, a tu pareja y a la mia”). Aunque no suelo tener memoria, si recuerdo algo, sea lo que sea, lo recuerdo siempre gratamente, por puro egoísmo que considero poco puñetero socialmente, y por aquello de procurarme un buen sabor de boca.





Dejadme deciros otra cosa. Si practiqué tales actividades en el pasado (siiiii, en el pasado que ahora no estoy para muchos pleitos y, sobre todo, repito, no tengo pareja a la que fastidiar ni consciente ni inconscientemente) es por lo mismo que lo hacen (supongo) otros fans varones del concubinato, por razones indiscutiblemente frívolas (mojar el churro, pegarse una gran ducha de ego, puro ausentismo marital, inmadurez flagrante, poder contarlo, demencia adolescente ...), u otras que se sostienen en motivos existenciales y sentimentales de mayor (mucho mayor) calado. 

Y otra cosita más y no menos importante: probablemente, bastantes de los que leáis estas lineas, si las estadísticas no mienten, y la verdad es que lo hacen frecuentemente, estaréis encuadrados en el tramo de la población que, alguna vez, habréis "echado una canita al aire". Así, que no escandalizaros, ni os rasguéis las vestiduras. 


Según un estudio realizado por el instituto IPSOS en España, tomando una muestra de 824 participantes de entre 18 y 65 años, un 35% de hombres y un 26% de mujeres reconocen haber sido infieles a su pareja (aquí, usaré el termino infidelidad y no adulterio, para ser fiel -jijijiji- al estudio). ¿Eso qué significa?, ......¿qué los hombres son más infieles que las mujeres? No, puede que sólo sean más sinceros o más "fantasmas", ¿qué las mujeres infieles lo son con mayor numero de hombres que viceversa? No, habrá hombres y mujeres que sean infieles con personas de su mismo sexo, lo cual desvirtuaría esa aseveración, ¿que tenemos aproximadamente un 30% de posibilidades de ser cornudos? Pues tampoco, y la verdad, mejor, no pensar en ello.

Para ilustrar lo que sigue en este post, utilizaré algunos datos que arroja este reciente estudio:


- si bien la inmensa mayoría de la población (83%) cree que es posible serle fiel a la misma persona toda la vida, contradictoriamente, un 65% considera que es factible estar enamorado de dos personas al mismo tiempo, siendo este porcentaje superior en cinco puntos en el caso de los varones.


- en esta misma línea, la mitad de la población admite haber flirteado con otra persona, y una tercera parte reconoce haber besado en la boca a alguien que no era su pareja. En el terreno de la fantasía, seis de cada diez encuestados de sexo masculino declara haberse masturbado pensando en alguien conocido de su círculo, frente a tres de cada diez mujeres que reconocen haberlo hecho.

- un 41% de los hombres infieles aseguran haber tenido cuatro o, incluso, un número mayor de amantes, frente al 28% de las mujeres adúlteras que se han expresado en el mismo sentido. La mitad de las aventuras extramatrimoniales son de una sola noche.


- según el estudio, es a partir del quinto año de relación, cuando la pareja suele entrar en la rutina, que se producen más infidelidades.


-(1) la mayoría (el 52%) cree que podría ser perdonado por su pareja en caso de que se enterara del engaño, aunque para un 47% de los encuestados las circunstancias en las que se ha producido la aventura extraconyugal serían un factor determinante para la reconciliación. Del mismo modo, un 62% de los varones perdonarían una infidelidad si se terciara, frente al 51% de las mujeres que se muestran dispuestas a continuar con su relación de pareja a pesar de haber sido víctimas de un adulterio.


-(2) un 54% de los hombres encuestados y un 41% de las mujeres consideran que enviarse mensajes picantes, ya sea a través de whatsapp, correos electrónicos o chat, no constituye un acto de infidelidad. De hecho, un 38% confiesa haberlo hecho en alguna ocasión. 

- un tercio de los encuestados serían infieles para vivir una experiencia diferente (un 43% de los hombres, frente a un 24% de mujeres); un 18% para vengarse de la infidelidad de su pareja, un 17% para convencerse de que su cónyuge ya no es lo que necesita, y otros (12%) para volver a encender la llama de su vida matrimonial. No obstante, para más de la mitad simplemente basta sentir amor o deseo hacia otra persona para cometer una infidelidad


-(3) el 42% de mujeres y un 29% de hombres ser infiel les ayuda a ganar confianza en sí mismos, mientras que un tercio de los encuestados sostiene que tener una aventura extraconyugal puede salvar su relación de pareja.


-(4)  la mayoría de los encuestados considera que es posible estar enamorado de dos personas a la vez. “Puedes buscar cosas diferentes en ambas”, ratifica la experta. A una, prosigue, la puedes amar porque “es con quien has decidido tener hijos”; a la otra, porque en ella encuentras sexo, pasión y aventura; “dos aspectos diferentes de la estimación”.


Pero me gustaría desarrollar un poco más algunos de los puntos anteriores:


(1) El motivo por el cual son más tolerantes los varones que las féminas ante una aventura extramatrimonial es que “para muchos hombres una infidelidad puntual no es tanto una infidelidad”, ya que para ellos pesa más “la parte sexual”; sin embargo, lo más importante para ellas es “el apego emocional” que pueda tener su pareja con una amante.


(2) Por este motivo, a las mujeres les molesta especialmente descubrir que su marido mantiene conversaciones amorosas o subidas de tono con otra mujer a través de correos electrónicos o SMS. Los expertos consultados señalan que con las nuevas tecnologías tenemos más posibilidades de ser infieles, pero también es más fácil que nos pillen in fraganti. Por ejemplo, un caso verídico: una mujer que descubre que su esposo le es infiel porque su amante lo ha etiquetado en una fotografía que ha colgado en Facebook.

Carmen Sánchez

(3) “A veces, la infidelidad ayuda a descubrir que lo que tiene en casa es mejor que lo que ha encontrado”, comenta la autora del estudio, Carmen Sánchez. "En estos casos, es peligroso confesarle el engaño a la pareja puesto que hay riesgo de perderla".

(4) En este sentido es preciso diferenciar entre infidelidad y polioamor. Este último concepto hace referencia a las parejas en que las dos partes son conocedoras que el otro cónyuge puede estar amorosamente o sexualmente con otras personas. Hay que diferenciar también el adulterio ocasional del hecho de llevar una doble vida, es decir, mantener una relación con un amante durante mucho tiempo, algo que es “más complicado” y que muchas veces la otra parte de la pareja “acaba descubriendo” porque es difícil no dejar pistas. en cualquier caso, el infiel a menudo “no se da cuenta” de que lleva a cabo ciertas conductas que pueden resultar sospechosas, como mejorar notablemente su aspecto físico o estar más pendiente del teléfono que de costumbre. “Tenerlo todo controlado es muy difícil: un whatsapp que llega en un momento inoportuno, esconder un regalo, fotos, vas dejando huellas”, añade la psicóloga, y sentencia: “Tener una doble vida supone también un estrés extra”. Otro ejemplo (en este, caso conocido por mi): un marido que pasa a ser investigado por su mujer porque, sorprendentemente, empieza a ser más limpio (se ducha más, se cambia más a menudo de ropa interior, se embadurna más frecuentemente en colonia, etc). No me resisto a una sentencia (es que les conozco a ambos): él era, sencillamente, gilipollas, y ella ganó tras el descubrimiento porque ahora es felicísima con una bellísima persona. Moraleja: (algunas veces) no hay mal que por bien no venga.
Kiko Amat

Pero vuelvo al motivo de este post y el hecho que lo ha originado. Y este no es otro que, hace unos días, al leer un articulo en internet de un tal Kiko Amat, éste me llamó la atención, no sólo por la forma en la que aborda el tema, sino por la constatación de que no existen dos personas que vivan de la misma manera eso de la promiscuidad en pareja. En el articulo, su autor, que él mismo se autocalifica como "Novelista de proximidad, periodista cultural sin carrera, anglófilo militante y apasionado fan del pop", decía que se había propuesto estudiar esto del adulterio pero recabando datos de primera mano, es decir, preguntando y entrevistando a los adúlteros directamente. Decía, y cito textualmente, "Merece la pena hablar de eso. Y asimismo, acá llega el primer obstáculo: ¿Con quién hablas de este asunto? Cachis en la mar, uno de los pilares del adulterio es precisamente el secreto. La aventura. El no se lo digas a nadie. Así, un día de diciembre del 2014 empiezo a preguntarme quién accedería a conversar conmigo sobre tan espinoso tema. Déjenme que clarifique algo desde el principio: ninguno de mis amigachos, ni uno sólo, nadie en mi círculo externo de amistades está tan chiflado como para airear en público sus tropiezos adúlteros, especialmente si algunos de ellos continúan vigentes o los delitos no han prescrito. Es en ese momento, al recibir las primeras negativas airadas de mis conocidos —todos arrojándose del barco de mis peticiones como despreciables ratas noruegas— cuando se me ocurre un plan. Sí, un plan; no pongan esa cara. De vez en cuando se me ocurre alguno".

Sigo citándolo (es que él, lógicamente, explicará mejor que yo qué hizo). "Lo llamé plan, pero no quisiera generar demasiadas expectativas. No soy un sociólogo de la escuela de Birmingham, y hasta hace poco creía que Hegel era un tipo de panecillo judío. Sólo soy un humilde escritor de cercanías con el embarazoso sentido del humor de un payaso borracho (recién divorciado) en plena fiesta infantil, así que recurriré a algo que nunca me ha fallado: hablar con gente en bares, y tratar muy fuertemente de comprender lo que me dicen. Conchabado con mi editor publicamos una convocatoria para invitar a todos los adúlteros que desearan desembuchar y contarnos su vivencia en primera persona.
Contrariamente a lo esperado, bastantes lectores escribieron, y sólo un 95% de ellos eran trolls empijamados que me mandaban un  email repleto de faltas de ortografía. Lo primero que hice, cuando ya me puse a ello, fue seleccionar a los voluntarios geográficamente. Eran unos 40 mails o así, en conjunto, pero lamentándolo mucho opté por no incluir en el estudio a los que vivían fuera de Barcelona, por una simple razón: mis entrevistas se realizarían cara a cara. Quería conocer a mis víctimas —¡voluntarios!, quise decir voluntarios— y mirarles a los ojos, como un hipnotizador enloquecido, cuando me contasen su vida.

Cada mañana durante dos o tres semanas abandoné mi casa y me planté en el bar Oller a conversar con adúlteros. Eso es exactamente lo que le decía a mi mujer cada mañana: hoy tengo cita con una adúltera, mi Sujeto #9. Han leído bien: les puse a cada uno de ellos (ellas) nombres de estudio serio (Sujeto #1, Sujeto #2...). Patético, tienen toda la razón, pero ¿y el gusto que me daba?.  Y entonces: sorpresa. Lo que sucedía en aquel bar cada mañana me llenaba de humildad, amor y simpatía (que no compasión). Realmente me invadía la empatía y el cariño interhumano, y la inseparable conciencia de que todos somos lo mismo. Nuestro padecer y nuestro regocijo son los mismitos, de veras. La ineludible sensación de comprender TODO lo que me decían se parecía mucho a aquella vez de tripi en 1992 en que interioricé la vida íntima de los tréboles (luego lo olvidé, como suele pasar, y en su lugar sólo quedó la más atroz cefalea), pero en serio. Todos los testimonios me impresionaron: por su orgullo, por su presencia, por su valor, por cómo verbalizaban su circunstancia.

Otra sorpresa: la culpa (como verán en las entregas) brilló cegadoramente por su ausencia. Nadie, ni uno solo de los entrevistados, manifestó el menor remordimiento por lo que les había acontecido (o estaba aconteciendo) en cama y entrepierna ajena. En un par o tres de casos muy particulares lo que me confiesan era tan bello y emocionante que me entraban ganas de jalearles a gritos en mitad del bar; celebrar su ímpetu, su fuerza, su resolución. Sentí gratitud y deferencia porque decidiesen contarme sus vidas a mí, de entre todos los piltrafas y patanes y bergantes que pueblan este buen mundo.

Son 10, mis adúlteros. 9 mujeres y un hombre, con edades comprendidas entre los 20 y los 41 años. Con ellos viviré durante un par de semanas historias de venganza, de inevitabilidad y de abatimiento, de logística laberíntica e increíble ingenio infiel. También de plenitud y maravilla, no crean. “Yo tengo un novio y un marido”, me confesó, sonriendo uno de los sujetos. “Es estupendo. Es el mejor de los mundos. Lo pasas mal a ratos, pero la cuenta final es positiva. Sale a cuenta. Si un día me arrepiento o me pillan, entonces me vuelves a entrevistar (risas)”.

El resultado de este estudio verídico, realizado con gente real, lo expongo a continuación.

 

 TESTIMONIOS PERSONALES
 
Decir que sus testimonios son transcritos en forma de relato y que, casi todos ellos (9 de 10) provienen de mujeres, con lo que eso conlleva de transgresor, aun hoy, y lo que ello puede "ayudar" a entender el mundo actual a algún troglodita machoman contemporáneo (que se joda) o a alguna anacrónica machowoman envidiosa (que se joda más todavía). El objetivo, no lo olvidemos, era analizar y comprender las complejas aristas que envuelven este proceso. Lo que sigue es el testimonio del .......

Sujeto #1, mujer de 35 años.

“Cuando no vives con tu amante, el flirteo de instituto es eterno”



 Maria Svarbova


«Sólo he tenido una relación adúltera en toda mi vida. Los dos estamos casados. Tres años y medio hasta hoy, y todavía dura. Montañas rusas, idas y venidas...

»Al principio te haces amiguito de las otras madres y padres del colegio, empiezan las barbacoas, la granja, y tenemos tan buen rollo las cuatro parejas que al final organizamos Él y yo una salida a una casa rural para principios del curso siguiente. Luego, durante el verano, su mujer se va fuera del país con los niños y Él se queda aquí trabajando. Al poco recibo una solicitud suya de amistad en Facebook. Me digo: “anda, mira qué gracia”.

»Empezamos a charlar. Todo esto pre-whatsapps, claro. A la cuarta noche seguida en que quedamos para hablar, le pregunto si le ha dicho a su mujer que estamos hablando, y Él a su vez me lo pregunta a mí. Resulta que no: no hemos dicho nada ninguno de los dos. Él me dice que esto ya parecen unos cuernos light [ríe].
Nos relacionamos con los ojos todo el rato. He aprendido a descifrar lo que me dice con los ojos

»Él regresa finalmente de vacaciones, y conforme baja de avión me manda un sms para ver qué hago. Y tal como recibo ese mensaje, me da un vuelco el corazón y me digo: “Dios mío, dónde me estoy metiendo”.

»En la casa rural, ya empezado el curso, tratamos de quedarnos solos para intentar averiguar por qué mierdas estamos chateando todas las noches. Contacto físico nada de nada, aún. Sólo amiguitos, Él y yo.


»Hasta que un día se pelea con su mujer, me cuenta que está fatal y yo voy a verle al parque, a las cinco y media, con todos los churumbeles a cuestas. Los suyos y los míos. Por aquel entonces Él tenía dos hijos y yo una hija. Aquella tarde empieza a beber, yo diciéndole que aguante, Él que va a dejar a su mujer... De sopetón me suelta que “en todo esto también estás tú”. Y me da todos los detalles. Él de whiskies, yo con mi cortadito, y los niños por allí en medio, que vale que eran pequeños pero ya se podían enterar de todo. Al final, lo acompaño a casa. En mitad de la escalera, todo borracho, me pide un beso y se lo doy.»Lo nuestro está basado en algo extra-físico. De afecto. De aventura. “Será nuestro secreto” y tal. Los dos estamos en el mismo nivel, más o menos. Él llevaba con su mujer 10 años, cuando empezamos todo esto. Desde entonces hemos quedado nueve veces (solos, quiero decir), en tres años y medio. Son muy pocas. Otras veces hemos enchufado Lacasitos a los niños y les hemos tapado los ojos, y en el bar hemos hecho lo que hemos podido. Los niños se han comido muchos bares. Muchos. Piececitos por debajo la mesa, manitas, algún beso, nada más. Nuestra relación es de masoquismo absoluto. Y Él peor, porque tiene muchos remordimientos. Yo no siento ninguno. Ninguno. A mí sólo me afecta cuando pasa de mí.

»¿Quién está al tanto de lo que sucede? Sólo lo saben un amigo suyo y una amiga mía. Lo supieron al año de empezar. Mi amiga me acosó para saberlo. Un día llegaba eufórica al trabajo y al siguiente había llorado toda la noche.

»Mira, hablemos claro: mi marido no sale. Sale por la noche, si sale, con los amigos y punto. A mi marido le encanta limpiar la casa, ver televisión, esas cosas... Lo hemos tenido la mar de fácil, en el fondo, Él y yo, para lo nuestro. Un sábado por la tarde nos podíamos ir juntos a un museo con los churumbeles, o al parque. Esto lo sabían nuestras parejas, quiero decir. Mi marido ha llegado a decirme “parecéis novios”. Incluso que “si él estuviese separado, no quedas con él ni loco, porque está claro que os atraéis”. Él incluso ha llegado a venir a mi casa, con mis padres, en el pueblo. Y mi madre me preguntó: “sí que os habéis sentado raro hoy, para comer” [ríe]. Pero nunca han sospechado nada.
Mi marido ha llegado a decirme ‘parecéis novios

»Hace unos meses fuimos al cine con los niños, Él y yo. Mi marido no quiere ir nunca, y no voy a dejar de hacer mi vida porque prefiera quedarse en casa viendo la tele. Así que fuimos al cine con Él, y yo acabé volviendo a casa a las 21h, con una borrachera... ¡Del cine! Bueno, no era para tanto, pero sí llevábamos cuatro o cinco cervezas cada uno. Él sólo bebe conmigo. Lleva una doble vida total. Con la mujer bebe agua.


» La verdad es que sólo me he peleado con Él por cosas que tienen que ver con su mujer. Por haber quedado conmigo para hacer botellón en el parque y que de repente se plante allí con ella. Imagina mi cara de culo. Y entonces es cuando me dice que no soy justa, pero es que ella lo abraza y todo, joder. Bueno, claro, eso es lo normal si eres su mujer [ríe]. Cuando en días así me pregunta por qué me he ido, le digo que no tengo por qué aguantar su familia feliz. Y a Él le pasa igual. Organizar la de Dios en su casa y que luego yo no pueda ir.

»Al final ya no sabes si estás bien o no, o lo haces todo para forzar que sigáis viéndoos. Es un embolado. Tenemos ese chat secreto donde sólo puede decirme “hola”, hasta que yo contesto, luego me pregunta si soy yo de verdad, etc. Un lío. A veces Él me manda un mensaje para que yo le proponga quedar a su mujer, a sabiendas de que ella no quiere hacer nada. Claro, ella me dice que ese día nada, que los niños los tiene Él. Por supuesto yo ya sé que los tiene Él, ¿entiendes? Pero para que no quede raro, escribo primero buscando la autorización de ella. Imagina.
Tenemos ese chat secreto donde sólo puede decirme ‘hola’ hasta que yo contesto, luego me pregunta si soy yo de verdad

»No siento ninguna culpa, no. Porque yo lo quiero a Él, y punto. La única razón por la que no dejo a mi marido es por los niños. Lo que estoy haciendo yo, sin niños de por medio no se lo excusaría a nadie. ¿Tres años así? ¿Con alguien que no quieres? Antes le dejas, colega. Dicho esto, en una relación tan irregular (mails, parque, mensajes...), el enamoramiento inicial se alarga mucho más. Porque no vives con tu amante. El flirteo de instituto es eterno. Venga, todo el día enamorados . Las despedidas en la puerta, los mensajes nocturnos... Parecemos gilipollas. Parecemos niñas con lo de “¿quién te besó primero?”.

»No sé si no quiero a mi marido. Sé que sin mi hija de por medio ya lo habría dejado; eso lo tengo claro. Pero la costumbre es muy fuerte, y la aventura es para las películas. Durante una época, antes de conocerle a Él, yo iba a todas partes sola (barbacoas, cine...) y la gente creía que estaba separada. “No, es que mi marido no sale”. Me pasaba el santo día repitiendo eso. Un día alguien incluso me preguntó: “¿A ti quién te cuida?”. “Yo me cuido a mí misma”, le contesté (por no decirle que me cuidaba mi amante, que estaba sentado a su lado) [ríe]. Y de repente aparece alguien que te hace caso. Caso de verdad. Y que me anima a estudiar, que está por mí, que me cuida...

»Me he demostrado que esto puede ser longevo. Aquí estoy, sufriendo. Porque ahora está embarazado del cuarto. Y se ha casado, en medio. Toma ya. Y yo aquí, aguantando [carcajada]. Pero esta vez sí le dije que me piraba. Durante dos semanas hubo silencio, hasta que en un nuevo whatsapp me volvió a preguntar qué hacía. Y vuelta a empezar. Otra vez. Y otra. Y otra más. Y es que esto no es lo mismo que ir a una discoteca a follarte a un tío. A todo el mundo se le puede ir la olla en una discoteca. Esto es distinto. La pregunta que Él se hace siempre es si puede quererse a dos personas a la vez . Me dice que su mujer sólo es su compañera de piso, pero entonces va y la preña. Es que es tonto, este pavo.
El flirteo de instituto es eterno. Las despedidas en la puerta, los mensajes nocturnos… Parecemos gilipollas

»A ver, ¿esto, beneficioso para un matrimonio? No lo es nunca. Porque su relación es muy complicada (me lo ha dicho incluso su mujer), los hijos fueron accidentes los dos últimos, en este último embarazo Él la quiso denunciar, cuando ella le dijo que no abortaba... Ella no trabaja, y Él no la puede dejar. Y tampoco sabe si la dejaría. No se fía de ella para criar a los hijos, los niños están malcriados, ella los lleva de cualquier manera... Una situación  imposible.

»Nos relacionamos con los ojos todo el rato, Él y yo. En el parque, en público... Y cuando me miente yo creo que lo sé. He aprendido a descifrar lo que me dice con los ojos. A menudo nos vemos sólo media hora, en la puerta del trabajo, y de repente, ¿ocho horas seguidas, juntos en una barbacoa? Es lo más, no jodas. Me vuelvo loca, aunque esté rodeada de gente. A mí algo así me merece la pena aún. Me vale la pena verle de este modo. Y Él prefiere verme en estas circunstancias que no volver a verme más.


» No tengo claro si haríamos buena pareja en un ambiente normalizado, Él y yo. Hemos estado a punto de separarnos de nuestras parejas mil veces, pero es dejarlo todo, todas las amistades... ¿Qué coño puedes hacer? ¿Me voy de repente a vivir con Él? Y es que nosotros somos el hilo conductor de todo el grupo de amigos, todos los hijos se llevan bien, somos amigos recientes... Sería una catástrofe.

»A mí esto sólo me ha pasado con Él. Bueno, yo soy muy enamoradiza, pero este follón no lo aguanto por nadie más. Yo no me meto otra vez en algo así, vamos. Alguna noche loca, vale. Pero si se acaba, se acabó. No lo vuelvo a ver. Claro que lo seguiría viendo igualmente todo el día por el barrio y en el colegio [ríe]. Los ataques de cortar le dan a Él, que conste. A mí todo esto ya me va bien. Él tiene remordimientos, me dice que no quiere llamarme más, pero que no es tan fácil. Que está enamorado de mí. Yo sólo le digo: “pues déjala ya, coño”. Él cree que nos han puesto aquí para que estemos juntos. Que algún día nos casaremos. El amor en los tiempos del cólera. Vale, colega, pero tendremos 70 años, tío. Tú no estás bien de la cabeza.
(Según se lo contaron a Kiko Amat)
De repente aparece alguien que te hace caso. Caso de verdad









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