Existen canciones que nos hacen viajar en el espacio y en el tiempo. Creo que nos ocurre un poco a todos. Nada de especial.
Pero en mi caso, tales teletransportaciones rayan lo patológico y hasta lo enfermizo, aún no se muy bien si como consecuencia de la intensidad propia del momento o porque, dado lo plana que resulta la misma vida (a veces), esos picos hacia arriba o hacia abajo le proporcionan el aderezo necesario para sobrellevarla.
Puedo llegar a recordar vivencias pasadas con tal exactitud que, muchas de las veces, me sorprendo de las posibilidades que la magia de la mente y del corazón es capaz de hacer fluir.
Cualquiera que me conozca mínimamente aprecia, casi inmediatamente, mi absoluta falta de memoria para según que cosas. Y eso, precisamente, es lo que me Pero ¿qué capacidad de poder tiene efectivamente la música?. Personalmente, dudo muy mucho que la música por si misma sea capaz de nada sin cierta predisposición su por parte, sin que haya nada que poner de parte del sujeto pasivo. Pero combinada con otros elementos, la música puede llegar a ser determinante y tener verdadera influencia. Por ejemplo, la música asociada a una determinada ideología puede tener una influencia tremenda. No nos debe extrañar que cada partido político tenga su propio himno y, como no, cada equipo de fútbol, cada nación, ciudad o pueblo.
La música puede lograr que algo teórico se convierta en algo emocional. Que un concepto inerte cobre vida. Si la sensación evocadora es verdaderamente profunda y la música se incrusta en tu ADN, te perseguirá de forma ineludible durante toda la vida. Adquirir una cultura musical variada, sobre todo una sensibilidad para emocionarnos con la música, debería transformarnos en personas más receptivas ante las emociones en general y por consiguiente más empáticas con todo lo que nos rodea. De la misma manera que cuando disfrutas de otros sentidos, de la belleza de un cuadro, de tu plato preferido, de un perfume embriagador, del tacto de la piel amada ......., notas un antes y un después, el sonido de una canción especial para ti puede monopolizar tu atención, y anular o potenciar otras sensaciones.
Y es que esto de circular en la inopia y guardando el equilibrio tiene varios inconvenientes, pero ahora se me ocurre básicamente uno: el de dejar volar los pensamientos hacia cualquier memez e ir por ahí pululando con el piloto automático puesto casi permanentemente prestando no excesiva atención a lo importante, que debería ser la conducción en si misma. Muchas veces, esa evasión se produce porque uno escucha una canción concreta e, inevitablemente, se le puede ir la olla. Esta misma reacción me sucede en otras circunstancias de la vida, no necesariamente "a caballo", pero casi siempre se repiten los mismos parámetros: introspección, buena música y ganas de disfrutar de uno mismo. Si me pilla en la ducha canto (con feo timbre, vale, pero afinado), si me pilla sentado se me va el pie (nervioso, vale, pero acompasado), si me pilla en posición horizontal cierro los ojos (no me duermo, o sí, vale, pero se me va la olla), y si me pilla generoso de amor, ¡¡¡mmmmm!!! si me pilla generoso y correspondido .....
Pero no me quiero ir del tema; voy a lo que voy. Cada canción que cada uno de nosotros tenemos incrustada en nuestro subconsciente (en mi caso y con relativa frecuencia, en mi inconsciente) nos trae recuerdos pasados, la mayoría de las veces placenteros. Al menos, a mi sí que me pasa.
--- Recuerdo una canción (1) que, (si pulsas en el enlace, es decir, lo "azulito" antes del (1) anterior, podrás oír la canción que comento -bueno, el caso es que pondré un enlace especifico para cada una de las que comente- y al final de este post pondré una relación de todas ellas) pese a encontrarse en el baúl de mis primeras vivencias, me evoca clara y nítidamente lo mejor de mi niñez. Es, sin duda, la más recóndita y entrañable de las que alberga mi conciencia. Cuando la evoco, me encuentro inmerso en la seguridad y dulzura de los afanosos brazos de quien más y mejor me ha querido (y quiero pensar que, aún sin haberle proporcionado demasiados motivos, todavía me quiere), balanceándome rítmicamente en el espacio. Noto la claridad de la mirada de unos ojos casi hipnóticos incrustados en los míos; unos ojos que, siempre que se cruzaron con los míos, me mostraron el sentimiento más puro e incondicional que jamás he sentido.
Estoy cerca de una ventana que da a la calle principal del pueblo, por la que transitan personas con pausada cadencia y algún que otro bullicioso coche que para nada rompe la magia del momento. Me encuentro con los pies descalzos y acariciado en el pelo. La canción de la que hablo es entonada con toques flamencos y con el timbre de una voz femenina; tanto su música como su letra me evocan entrañables tiempos pasados y desde que la escuché por primera vez, jamás he logrado atravesar la contundencia de su estribillo sin que se me erizara desde el vello hasta el alma. "Te quiero máaaa que a mi zojo, te quiero máaaa que a mi vía, má que al aire que respiro y ma que a la mare mía. Que ze me paren lo purzo zi te dejo de queréeee, que la campana me doblen zi te farto alguuuuuna véeeeee". ![]() |
| Concha Piquer |
| Víctor Manuel |
![]() |
| Bob Dylan |
Nos tumbábamos o erguíamos de los escalones en función del numero de chicas que subían o bajaban esa tarde, y de los centímetros de sus faldas. Brincábamos y nos contorneábamos compulsivamente junto a nuestras hormonas haciendo casi imposible el libre deambular.
Suena una canción (3), traída por los que ya estudian fuera, a medio camino (eso creíamos entonces) entre los Brincos y Deep Purple. Aparcamos a Pablo Abraira, a Mari Trini, a Cecilia, a Roberto Carlos, a José Luis Perales, a Víctor Manuel, a Cánovas, a Rodrigo, a Adolfo e incluso a Guzmán, ..... A bastantes, al menos de momento. Encendemos, apagamos, escondemos o nos tragamos nuestros primeros cigarros según la confianza que depositamos en los "mayores" que por allí pululan. Usamos las
--- Recuerdo, con independencia de nuestra curiosidad por lo exterior, una costumbre castiza heredada de nuestros padres y nuestros hermanos mayores sin apenas cambios en el formato clásico: un lugar para las bebidas, otro para poner la música, algunos cómodos sofás donde poder "darse el lote" (sobre todo cuando llegara la oscuridad, .....porque inexorablemente llegaba), un centro del salón diáfano convertido en pista de baile, y poco más.
Recuerdo incluso que el anfitrión a veces coincidía con el encargado de la selección musical. Y con el técnico electricista, el que apagaba y/o encendía luces para crear ambiente según demanda. Para ello usaba simples interruptores o, los mas sesudos, conmutadores y pulsadores. Eran los llamados guateques que empezaban a decaer a finales de los 70 en aras de las discos y los pubs (¡que antiguo! diréis; yaaaa, pero es que peino canas, criaturas, y además fui muy prematuro en estas lides). Recuerdo unos salones parroquiales que, de día, eran aulas y presuntos centros de conocimiento; y de noche, antros de curiosidades y cúmulo de desatadas hormonas efervescentes y sin bridas.
Recuerdo bailar pegados a bastantes centímetros del ombligo de nuestras "partenaires" (un beso
"C", allá
donde te halles. Tú y tus educativos labios) pero sintiendo, al mismo tiempo, el nervioso pálpito de su corazón y
dejando volar la imaginación a cotas insospechadas, sabedores de que la
situación sólo podría mejorar y en breve ya que contaba con el apoyo decidido de los ojos en los que te mirabas. O eso presuponías siempre, fracasando unas veces y triunfando otras. El secreto, por decirlo de alguna manera, estaba en echar el anzuelo las máximas veces posibles. Como se suele decir, el no ya lo tenias. Era el sí el que había que investigar.Cuando desenroscábamos las bombillas o las partíamos directamente envolviendo la operación en una supuesta torpeza (siiiii , no nos complicábamos mucho para pasar a la oscuridad absoluta), podíamos sostener una canica entre nosotros sin dificultad alguna. ¡Que extraña y bendita metamorfosis! por Dios. Era el milagro que se obraba entre tanto crucifijo y cuadro religioso. Perduran en mi mente emociones, sentimientos y vivencias a las que un grupo de canciones de la época ponen banda sonora. Eran canciones, casi todas en español. Yo creo porque a ellas las ponía más a tono, más romanticonas, cariñosas y accesibles (o era su escusa al menos) por entender la letra.
| Kansas |
Con esta canción de fondo, cualquier fémina gana puntos (quizás, las menos agraciadas, décimas) sin que sea necesario elevar mi tasa de alcohol en sangre, disminuir los lúmenes existentes o dejar avanzar la noche. Sin duda se trata de una de mis canciones terapéuticas, relajantes o afrodisíacas; según el momento, claro. El segundo posterior a su escucha es
inevitablemente mejor al segundo que lo precedió. No falla. Me es muy difícil situarme, al escucharla, en un momento y lugar concretos. No es una fotografía la que se presenta en mi mente, sino una concatenación de ellas, una presentación de diapositivas, la película de mi corta vida (¿he escuchado risitas? mmmm). Ahora, ya no la oigo compulsiva ni repetidamente; elijo el momento como queriendo encontrar, no sin cierta dificultad y por respeto a la propia canción, sensaciones nuevas. | The Eagles |
Además, la recuerdo como pasa con todo lo primerizo si es contundente. Con el primer amor, con la primera borrachera, con el primer premio o reconocimiento, con el primer .... ya sabeis.Recuerdo cuándo, dónde y cómo nos conocimos. La canción y yo, digo. Tenia catorce años. Estaba en la habitación de un gran amigo de mi hermano mayor y posteriormente mío, al que me unía nuestro gusto por la música poco convencional y nada comercial, amén de otras cuestiones menos superficiales y anecdóticas. Incluso me atrevería a decir sin temor a equivocarme que ese tipo de música era aún poco o nada conocida porque no gozaba de mucho predicamento entre los súbditos del dictador. Todo lo que viniera de fuera y, sobre todo, se expresara en inglés era poco difundido y no encontraba fácilmente su lugar entre copla y copla.
Este amigo traía discos prestados a su vez por otros amigos con los que estudiaba fuera, a escasos 33,3 Km. de mi casa (he usado la "precisión" del Google Maps para este dato). Ese día recuerdo haber escuchado también canciones míticas tales como "Give a little bit" de Supertramp, "Victim of changes" de Judas Priest, "More than a feeling" de Boston, "Aqualung" de Jethro Tull, "God save the Queen" de Sex Pistols, "Don't kill the whale" de Yes, "A horse with no name" de America, "The weight" de The Band, "Your love is stranger than mine" de Camel, "Suzie Q" de los Creedence Clearwater Revival, "Stairway to heaven" de Led Zeppelin, "Feel like making love" de Bad Company, "If you leave me now" de Chicago, "Smoke on the water" de Deep Purple, "Cry babe" de Janis Joplin, "Sweet home Alabama" de Lynyrd Skynyrd ........ y se abrió un universo musical en nosotros. NO hubo vuelta atrás.
Ya
conocíamos a los Beatles, a los Rollings, a los Who, a Bob Dylan, a Cat Stevens (por supuesto y afortunadamente) ...... pero estas últimas audiciones nos hicieron sentir curiosidad por el rock progresivo, el psicodelico, el sinfónico, y otros tantos; palos que no teníamos suficientemente tocados en la música. Fue entonces cuando sonaron dos canciones seguidas: "What´s on my mind" de Kansas y ésta de la que ahora quiero hablar, compuesta por los Eagles. Fue entonces cuando entendí que, musicalmente hablando al menos, dos entes (ahora incluso creo que más) pueden ocupar tu corazón y no estar loco; que la música no es como el fútbol o las ideas políticas. Fue entonces cuando me enamoré de varios tipos greñudos, barbudos y desaliñados, sin perder por ello un ápice de mi virilidad. Diez a la vez sin ir mas lejos; cinco por cada banda. Y aun sigo enamorado.![]() |
| Triana |
--- Estamos en una sala espaciosa que hacia las veces de auditorio y, particularmente, de clases de música. Esta sala la estamos acondicionando para ser, durante las próximas indeterminadas horas, cocina, dormitorio, comedor, sala de juntas, barricada, zona de operaciones, etc... Acopiamos sacos de dormir, latas y
Recibimos visitas
Los encerrados somos apenas 7 estudiantes. Toda una multitud. Todos varones y menores de edad; y lo más curioso: dos de izquierdas y ¡¡cinco de derechas!!. Recordamos como, hasta hace bien poco, nos peleábamos (estrictu sensu, ehhh. A hostia limpia), discutíamos y hasta nos incendiábamos las sedes. Hacemos cálculos respecto a cuantos miembros de las fuerzas del orden locales nos tocan por cada uno de nosotros y nos sale a algo mas de 3 a 1 a favor de ellos (eran 16 Guardias civiles y 8 Municipales; total 24 contra 7). Y confiamos en que el resto de compañeros situados en el exterior, al menos hasta la madrugada que es cuando tienen que asistir a la retreta domestica, "jugara" con nosotros. Sobre todo, confiábamos en que nadie se preocupara por 7 descerebrados y, por tanto, nadie pidiera refuerzos foráneos; ya teníamos conciencia de que los "grises" eran bastante más jodidos que las fuerzas locales y, al menos estas últimas, ya nos conocían y nos llamaban por nuestros nombres.
Añadir, para concluir, que todo salió bien y que, después de un pasillo
multitudinario en la salida (como en el fútbol, vaya) y ya amanecidos, hicimos un pacto de no agresión entre "nosotros", pacto que hemos respetado escrupulosamente en el futuro. Fue la mejor consecuencia de la intensa madrugada, la distensión política de los jóvenes de nuestra localidad. La peor, nuestros datos desde aquel momento figurarían en los archivos del cuartel (tuve incluso la oportunidad de comprobarlo bastantes años después gracias a la participación de un amigo mio del ayuntamiento en el traslado y ordenación de tal registro benemérito). Toda la comunidad, sobre todo la estudiantil, madrugó aquella mañana. Mi padre, el pobre, ni me echó en falta porque ya me encargué yo de que así sucediera, aunque se lo soplaron días más tarde y me tocó dar algunas explicaciones (más bien informaciones porque era un santo varón; nunca me reprochó nada y, además, entendió que lo acontecido ya no tenia remedio y se venia acomodando a mis excentricidades). ¡Que paciencia tuvo conmigo en aquellos tumultuosos años!. Por cierto, y ya que hablamos de música, siempre recuerdo a mi padre cuando escucho un determinado bolero, especialmente cuando éste dice "espeeeerame en el cieeelo, corasón". Y que me espere sentado, porque aunque sólo sea de visita (sobornaré a S. Pedro, si hace falta) y para comerle a besos, apareceré por allí dentro de muchos años, ........ espero
Un breve inciso: nos dijeron que la de gustación excesiva del fruto maduro del madroño, abundante por allí, producía estreñimiento, embriaguez y dolor de cabeza. Una noche, los que perdimos una de las apuestas originales, "cachondas" e irresponsables que solíamos hacer, tuvimos ocasión de comprobarlo y doy fe de que, además de esos (pasajeros) efectos, provoca dolor de tripa y descomposición de vientre. Ojito.
Estos parajes constituyen hoy (no entonces todavía), uno de los Parques Nacionales mas emblemáticos y extensos del sur de Andalucía. Somos un grupo numeroso, muchos de nosotros Scouts aunque no todos. Algo mas de una veintena de chicos/as entre los que, de forma reconocida o soterrada, sólo se contemplaban una o dos parejas. Eran años, por otro lado, de escaso compromiso emocional. Deambulábamos "agotando" nuestras energías por aquellos parajes escabrosos y empinados, sin llevar la mínima agenda ni plan establecido y, todo eso, a lo largo de dos semanas. Disponíamos, como ya he dicho, del rio, la montaña, el bosque, toda suerte de animalitos y bichitos salvajes posibles, las ruinas de un antiguo monasterio (el mas antiguo de Andalucía) en donde contar historias nocturnas de miedo para deleite de ellos y preocupación de ellas, etc, etc
Si pletóricas eran nuestras reuniones alrededor del fuego de campamento, fuego que permanecía encendido día y noche (estableciéndose estrictos turnos de guardia para tal fin), más pletóricas eran nuestras anécdotas diarias, la mayoría de las cuales poníamos en conocimiento del grupo con el salero y el ingenio propios de aquel lugar del mapa, de aquellas gentes y de aquellos años. Y pletóricas, sanas y desinhibidas eran las intenciones de cuantos allí pernoctaban haciendo que cada día pudiera parecer que tuvieran más de 24 horas. Llevábamos relojes de pulsera, claro, pero nadie los consultaba. Dos semanas en otras circunstancias darían para mucho ¿no?, incluso para aburrirte o "perrear"; pues bien, doy fe de que, si te lo propones, no repites actividades. Las bromas se suceden con una celeridad que es difícil poderlas seguir. El ambiente chavacano y solidario es difícilmente repetible en otras etapas de la vida.
Teníamos la suerte de disponer en el grupo de todo un universo de personajes curiosos que proporcionaban espontaneidad y divertimento seguro a cada rato.
Recuerdo haber llevado un tocadiscos a pilas y varios
radiocasettes con sus respectivos elementos audibles. Una mochila la destinábamos exclusivamente a la melomanía. Llevamos todo tipo de música pero quienes triunfaban eran los Beatles, quienes nos gustaban a todos y disponían de música para cada momento. Una canción (9) en especial me recuerda aquella experiencia (que hemos tenido la suerte de poder repetir cada vez que pudimos). Parece mentira, ahora va uno de hotel en hotel y hasta nos parece poco. ¡¡Lo que es el aburguesamiento propio de los años!!--- Me viene a la mente una tierra donde se vive el Carnaval (así, con mayúsculas) como en ningún otro sitio. Disfrazarse se puede uno disfrazar en cualquier sitio y en cualquier época del año (véanse algunas bodas) pero hacerlo con ingenio, con gracia, con ganas de pasártelo bien (con ARTE en suma), que me perdonen todos los habitantes del planeta, solo en Cai y en su provincia.
Son muchas las coplas de Carnaval que tiene uno instaladas en su subconsciente y que, esté donde esté, le teletransportan a ese pedacito de Andalucia único y digno de conocer (lo sé, me ciega la pasión pero no puedo evitarlo). Pero como una (10) en concreto, ninguna. Ha pasado a los
Trata del fatídico percance acaecido el 4 de diciembre de 1977 cuando, José Manuel García Caparrós, murió asesinado al intentar alzar una bandera andaluza en el edificio de la Diputación Provincial de Málaga en pro de la autonomía. El lugar donde cayó muerto se convirtió en un "altar" improvisado por donde pasaron miles de malagueños, hasta que fue destrozado por miembros de la ultraderechista "Fuerza Nueva". Durante varios días, hubo protestas por la represión policial. El pleno del Ayuntamiento de Málaga del 16 de noviembre de 1995 aprobó darle su nombre a una calle en su
| José Manuel García Caparrós |
Los componentes de la Peña Los Majaras de El Puerto de Santa Maria (Cádiz) TODOS los 4 de Diciembre cumplen con un rito, salir a la puerta de su Peña y recordar aquel memorable pasodoble y aquella maravillosa comparsa, rindiendo al mismo tiempo homenaje al malagueño asesinado. Cada vez que lo escucho, no puedo evitar que se me ericen los vellos y que me sienta orgulloso de ser gaditano.
Aquí está el vídeo de la celebración de este último año:
LETRA
Un cuatro de diciembre muere un malagueño
una bala traidora le quitó la vía
tan solo porque estaba queriendo a su pueblo
y alzando la bandera de su Andalucía.
Seguro que la mano que apretó el gatillo
no importa de que lado ni de que partido
es una mano sucia de alma retorcida.
Por qué razón, por qué razón
señalaron con sangre la fiesta de los andaluces
con asesinato que a nada conduce
pues no renunciaremos a nuestra autonomía.
Andalucía tendrá como escudo
su nombre y orgullo, su furia y su fe.
Los malagueños te llorarán siempre
y nunca te olvidarán José Manuel
Caparrós, tú, tu bandera blanca y verde
ahora que nadie te apunta
cuélgala en el cielo azul
en el lucero mayor
dile a las estrellas que eres Andaluz.
Autor: Diego Caraballo Blanco
Comparsa "Raza Mora" (1978)
Tenemos nuestros primeros contactos con el nudismo, la depilación púbica femenina, el desnudo de piel negra o la sexualidad homosexual (ajenas, eh), por ejemplo, entre otras múltiples experiencias. Estamos acampados a menos de 10 m. de las olas de tal manera que, si la marea sube mucho, tendremos un problemilla. Tenemos ensayado un plan de emergencia por si se produjera el percance y nos hemos convertido en unos expertos en el trabajo en equipo. Por estos lares se da el extraño y peculiar fenómeno que hace que cuanto mas te alejes de la costa menos te cubre el agua. Las aguas son bravas y con peligrosa resaca pero siendo conocedores de todo esto, el disfrute es máximo.
Escuchamos sobre todo canciones reagges y de ska, mayoritariamente del enorme Bob Marley. Hay una canción (11) emblemática de todo este periodo veraniego. La vista del atardecer desde este sitio al abrigo de las rocas y del viento de Levante, alrededor del fuego (fuego que muchas veces los Guardias Civiles nos hacían apagar por culpa de los "mercaderes de hachis" de Marruecos), puede ser de las mejores en este hemisferio. Por algo a esta zona se la
El lugar ha cambiado mucho en estos últimos 30 años y su ambiente también. Ha sufrido los desmanes (aunque no demasiado) de la salvaje presión urbanística. Fuimos unos privilegiados al haber podido disfrutar de estos parajes aun casi vírgenes y en una época en las que las prohibiciones en la playa brillaban por su ausencia.
SEGUIREMOS INFORMANDO ....... es que pretendo ser cronológico (no sé si lo lograré) y eso necesita de cierto sosiego y reflexión. Tengo en mente, al menos, ¡¡uaauhhhh!! 34 canciones más. También pretendo (y amenazo con) ser un "pesadito" de narices
ÍNDICE DE TEMAS por ahora (pinchar enlace para ir a YouTube)
(1) - Y sin embargo te quiero - CONCHA PIQUER (Pasión Vega)
(2) - Solo pienso en ti - VÍCTOR MANUEL
(3) - Hurricane - BOB DYLAN
(4) - Flor de luna - CARLOS SANTANA
(5) - Dust in the wind - KANSAS
(6) - Hotel California - EAGLES
(7) - Necesito - TRIANA
(8) - You're the one that I want - OLIVIA NEWTON-JOHN y JOHN TRAVOLTA
(9) - We Can Work It Out - THE BEATLES
(10)- Un cuatro de diciembre - RAZA MORA
(11)- No woman no cry - BOB MARLEY & THE WAILERS






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