fuera de casa, que para el partido
importante, el de vuelta y en casa, ya tienen todos elegidos sus
batalladores delanteros, sus chupones (aun cuando todavía no lo saben ni
ellos mismos), su linea medular para adormecer el partido y sus
defensas centrales, con un pie en el campo y otro en el poder judicial.
Pues nada, que estamos ante esa morrallita final de jugadores que nadie
quiere pero que hay que escoger a la fuerza para empezar el partido.
Venga, pues sea. Bajo el lema de «esta vez son diferentes», el Parlamento Europeo lleva meses trabajando en una campaña electoral que tiene la finalidad de concienciar al electorado de la relevancia que tiene esta cita con las urnas y, de paso, frenar la ola de euroescepticismo y eurofobia que, traducida en representación parlamentaria, podría convertir a la
Eurocámara en un escenario (aun
mas) ingobernable. Mira que me preocupo por intentar ver cuan diferente
es esta próxima cita, (seré idiota, no sé) pero no termino de
advertirlo. Aun así, y solo porque pienso que debo poner un mínimo de
interés, (creo) tener candidato; ...... ¿ilusión?, lo confieso, ninguna.

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