- DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS -
No esperes nada especial de mí, y no te decepcionaré. Ése parece ser el secreto de la felicidad: en general, no equivocarte al elevar tus propias expectativas.

Al adentrarte en este blog, tan sólo advertirte que (suelo, prefiero y) me gusta pensar y opinar por mi mismo; lo que a veces no recuerdo muy bien es en qué orden se debe realizar ese proceso. Y claro, ...así me va. Aunque últimamente y con los años, procuro "controlar" cierto orden en todo esto, la verdad es que no siempre lo consigo. Unas veces pienso lo que digo y otras, digo lo que pienso. Discúlpame en estos últimos casos; ten presente que yo procuraré hacer lo mismo contigo.

Una cosa más: como supongo que sabréis por vuestra propia experiencia, inexorablemente llega una hora de la madrugada en la que, como en esos antros habitados por gente "impresentable", hay que irse del "chinguirito" o del pub .... Eso, o quedarse, pero siempre teniendo en cuenta las especiales circunstancias que empiezan a concurrir. Es cuando ya no distingues un gintónic de un Dyc con cocacola ni por la luz ni por el sabor. Es cuando quienes parecían, en principio, poco agraciad@s físicamente empiezan a tener visibles virtudes. Algo así como si los dioses te soltaran una indirecta: "venga chaval, que ya está bien ...".

Bueno, pues algunas veces tengo la sensación de que la creación de este peculiar blog es fruto de esos momentos de "chinguirito". Quizás por eso, la mayor parte de lo que encuentres en este peculiar lugar para la reflexión introspectiva es absolutamente arbitrario y accidental, con ese sano espíritu que unicamente suele emanar de los lujos de la Realísima Gana. Por lo tanto, se evidencia que aquí no hallarás razones para la ecuanimidad, para el estricto rigor o para la exactitud ni, me temo que mucho menos, demasiados motivos para el provecho personal.

Si ya decidiste quedarte en este garito un instante más, (que sepas que te lo agradezco pero) ten en cuenta todo lo anterior para no llamarte a engaños. Recuerda que: para lo edificante, ya están las constructoras; para las doctrinas, los salvadores de patrias; para el pensamiento único, las dictaduras; y para las risas, los monólogos de comediantes. Aquí sólo encontrarás ideas, equivocadas o no, mostradas con seriedad o con la "guasa" que me proporcionó mi cigüeña, derivadas de un mayor o menor grado de desnudez implícita; pero eso sí, salidas casi siempre del corazón, con pretensiones honestas y, las veces que se pueda,
bienintencionadas, respetuosas y nada dadas al puro adoctrinamiento.


no obstante, publico alguna otra cosa ¡¡¡ aunque sólo sea por puro equilibrio emocional !!!

martes, 4 de septiembre de 2012

Sobre mi








Hoy me levanté de la cama un tanto literato y me puse a escribir sobre mi en un bloc de notas como si fuera el "chamán" que escribe su propio horóscopo; pero no exactamente como él haría, sino conociéndome verdaderamente y, desde luego, intentando acertar de pleno: eso sí, sin bolitas de cristal, ni túnicas doradas (en pijama, vaya), ni ascendentes, ni velitas aromáticas, ni "na de na". A lo bruto y sin anestesia.

Bueno, ...... pues aluciné. Rellené varios párrafos con una lucidez de la que hasta yo mismo me asombré (¡¡¡yo, que ya no me asombro por casi nada!!!), sobre todo teniendo en cuenta que aun no me había tomado el café que me enciende todas las mañanas. Y me sinteticé en dos tacadas, o sentadas más bien. La primera, entre que le dí vueltas al temporizador del microondas para calentarme el desayuno dominical y éste me hizo cliiiiin. Y la segunda, mientras se me enfriaba tan suculento aporte vitamínico, en mí necesario, a menos de un metro de mi persona y de mi ordenata. 

taza cafe on offY claro, me vine arriba. Me puse a escribir como si de una referencia en la Espasa-Calpe se tratara. Ni desayuno, ni cigarrillos, ni ducha,  ni gaitas. No paraba con estos dedacos que la naturaleza me ha proporcionado cual buitre sobre el teclado. Bueno, pues sabéis que: ..... que hasta aprendí de mi propia descripción. Es un ejercicio que recomiendo; uno no suele advertir lo que no vislumbra mínimamente. Y yo no me había mirado mucho por dentro, la verdad. Para ser riguroso , he de decir que todo vino porque en el Google+  me pedían una breve descripción de mi mismo. Y yo me dije: ¡¡¡¿como que breve?!!!. Que pasa, ¿que no resulto importante?. Pues toma descripción. Y el resultado de esta mañana de frenética literatura introspectiva os la pongo a continuación: 

Soy del montón siendo, al mismo tiempo, especial y único. No tengo grandes ambiciones, al menos, personales: la primera de las contadas veces que fui ganador, hace tanto tiempo, que ya ni me acuerdo. Era aun espermatozoide. Tengo inquietudes sociales y/o políticas y no consigo permanecer impasible ante las injusticias, vengan de donde vengan y las haga quien las haga. Supongo que con los años se me curará este mal, que me aburguesaré (o no, que es lo que prefiero) pero aun no ha ocurrido. Leo mucho. Y, sobre todo, leo de todo; a veces, hasta el Marca. Eso si, ...... extraigo lo mejor de cada cosa que leo. Así, por ejemplo, la Biblia me indicó que amara al prójimo; y el Kamasutra me sugería algunas posiciones recomendables. Le vengo haciendo caso a ambas ideas. ¡¡Y es de divertido!!. Tengo el amor propio justo para llegar hasta mañana y la rara habilidad tanto de llorar de la risa como de reírme del llanto (del mío). Fui tantas cosas a la vez y tuve que representar tantos papeles postizos que ya me cuesta ser lo que realmente soy; sin embargo procuro ser yo el mayor numero de veces, para no confundir a nadie y, sobre todo, para que nadie se confunda. Tengo loco a mi psicoanalista (se que es psiquiatra, pero a él siempre le gustó más este término, y a mi no me cuesta nada contentarle) y doy fe que no se lo merece. ¡¡Pobrecillo!!. Huyo de los consejos sensatos habitualmente porque, aunque parezco tener dos dedos de frente, rara vez uso los dos. Si no encuentro a la persona adecuada, me divierto con todo el tiento del que soy capaz con la equivocada; que también se puede. No me creo (casi) nada de lo que me dicen y menos de la mitad de lo que veo. Lo que no veo, ni toco, si no suele estar en el corazón de cualquier bien nacido, casi ni lo considero. Suelo reírme mucho de mi mismo (no tiene nada de mérito, soy gaditano), y lo uso como terapia. Nunca entendí como algunos no practican mas esta actividad, con lo fácil que lo deben tener. Tengo claro que la risa alarga extraordinariamente la vida o, cuando menos, te la hace mas llevadera. Si alguien quiere sacar lo mejor de mi, solo le pido una cosa: que tenga cuidado con la cremallera. He decidido hacer lo que me gusta, porque lo que no me gusta seguro que me lo impondrán las circunstancias. A estas alturas del campeonato, procuro no dejar asignaturas pendientes, por duro que sea el examen final. Creo ciegamente en la utopía, aunque se me presente como un puntito lejano en el horizonte. Ser libre, independiente y autónomo no es lo mismo; lo sé, y llevo ocupada toda una vida en tratar de armonizar dichos conceptos. Procuro acudir a las relaciones personales sin prejuicios, pero algunas veces es una tarea tan difícil que, ocasionalmente, me da miedo y me angustia mi (supuesta) fina intuición. Y es que me vengo acostumbrando a hacerle caso. No obstante, si ya me he aceptado yo mismo tal como creo ser y me llevo bien conmigo mismo, ¿por qué no hacer lo mismo con los demás, si seguro que son menos imperfectos?. Sé que la integridad total es difícilmente conseguible (depende mucho de las trampas que te ponga la vida) pero, desde luego, lo que tengo claro es tiene mucho que ver con la honestidad, la ética y el respeto a ti mismo. Lo sé y en ello estoy; y por saberlo, me debo encontrar a años luz de los que ni siquiera conocen esos conceptos. No me gustaría tener que retroceder ni para coger impulso; tomarme un descanso reflexivo y reparador sí, pero sin desandar lo andado. Aun me cuesta encontrar (y/o, mas bien, mantener) la chispa del amor; lo que ya si puedo adivinar es que debe ser distinta de la que hablaba la Coca-cola, o de la que se le atribuye a la navidad. Pero no me rindo. Suelo quedarme cerca de quienes no me hacen perder ni mi sonrisa, ni mis sueños, ni mi personalidad. También intuyo que táctica y estrategia no es lo mismo y procuro moverme entre ellas, no sin cierta dificultad. No voy ni delante, ni detrás de nadie; procuro ir al lado y, si me dejan, charlando. Tengo memoria de la que llaman selectiva; solo recuerdo lo bueno. Me encanta que me hablen, incluso mal, de mi pasado; así yo también me entero. Perdono y olvido casi simultáneamente aunque no siempre por ese orden.
Creo que ya vislumbro ese momento en la vida en el que se le dan a las cosas la verdadera importancia que tienen. O tal vez me quede un poco de camino todavía. En cualquier caso, tengo la sensación, al menos la sensación, de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida. He notado que lo único que cae del cielo es la lluvia (alguna maceta, también), por eso busco la felicidad mas a ras de suelo. Y no necesito que eso que, supuestamente, trae consigo a la felicidad sea fácil de conseguir, me conformo con que sea accesible. No tengo ningún pudor en pasar pagina, en cerrar libros, e incluso en no volver a bibliotecas si esas paginas, libros o bibliotecas no me aportan (o no les aporto yo) nada. Detestaría mi propio bienestar si éste se cimentara sobre el malestar de otros, aunque a éstos nunca llegara a conocerlos. Nunca discuto con un idiota, no merece la pena; me limito a darle la razón y que se joda, que continúe siendo imbécil. No tengo las pretensiones de una ONG. Creo que todavía conservo, y espero que me duren, las inquietudes del crío que llevo en mi, y por eso sueño, imagino, invento, pregunto, juego, me ilusiono, trasteo .... Cada vez creo menos en las ideas, pero en esas pocas que me quedan creo mucho. Opino, como el entrañable profesor Sampedro, que sin libertad de pensamiento no puede existir libertad de expresión, y como él, dedico mas tiempo y esfuerzo a la primera. Espero no perder nunca mi espíritu crítico, por el que pagaría con gusto todo el precio que haya que pagar, mientras no lesione mi dignidad como ser humano ni la de nadie. Espero no estar nunca de vuelta de nada y, si lo estuviera, no lo usaría nunca como arma arrojadiza; si puedo elegir, casi prefiero volver por otro lado y conocer otros parajes. En ese camino, no me detengo a tirarle piedras a todo perro que me ladre. Con alguno me entretengo, sí, con los mas ladradores porque algo me va la marcha, pero prefiero llegar pronto a mi destino. Suelo tener mas sueños que ganas de dormir; de hecho, tengo "fama" de ave nocturna; encuentro tantas dificultades en dormirme como en despertarme. Bueno, eso va por ciclos. Los enfados me duran, si me lo permiten, menos de un minuto; y ese es, precisamente, el tiempo que pretendo perder con ellos, menos de 60 segundos. Tengo autoprohibidas las sensaciones que me hacen mucho daño (como a todos, aunque se nos olvide a veces); los celos, la envidia, el rencor, la lastima, el odio ... y sensaciones similares no tienen cabida en mí, afortunadamente. Me fastidia mas la pasividad de los buenos que la diligencia de los malos. Detesto a los malditos indiferentes, a los que nunca se comprometen altruistamente, y a los que nunca se meten en líos. Me conformo con unas cuantas carcajadas diarias, unas palabras de cariño entregadas o recibidas y la satisfacción de no haber hecho daño a nadie antes de irme a la cama. Podría, incluso, acostarme sin cenar y/o dormir en el suelo mientras mi conciencia quede tranquila. Porque el placer de la conciencia tranquila se encuentra en las cosas pequeñas; complejas si se quiere, pero pequeñas en suma. Y alcanzables. Ojalá siempre disponga de lágrimas cada vez que me sean necesarias para alguien, incluso para mi. No soy nada nostálgico, entre otras cosas porque ya no quedan nostalgias como las de antes. Prometo, porque no sé jurar, no perder la ilusión ni el entusiasmo por mucho mal que me ocurra. Y prometo también no convertirme nunca, nunca, nunca, en un ser  amargado, pase lo que pase. Necesito poco para tener o dar felicidad; e incluso eso poco que necesito, lo necesito poco. Procuro no pegarme carreras si no sé donde voy; así llego más descansado. Vuelvo repetidamente a lo que no acabo; puede que no lo termine nunca pero, en ese sentido y alguno más, soy extremadamente terco. Me encanta besar a la gente dulce; me suelen dejan un gratísimo sabor de boca para lo que me quede de día. Ya me di cuenta de que las cosas suelen valer menos de lo que cuestan; todo ello, por el empeño interesado de los especuladores. Soy ecologista, pero de los llamados "de verdad" y desde antes que existiera siquiera el concepto; me gustan las ballenas, el lince ibérico, los delfines, ....., pero también las serpientes, los roedores y hasta las cucarachas (eso sí, éstas ultimas fuera de mi casa).
Soy optimista compulsivo a pesar de mi propia experiencia. Suelo dejar para mañana lo que no me apetece hacer hoy, y sin problemas de conciencia por ello. No es que sea vago, no; lo que pasa es que, como dice un buen amigo: tengo "una relación extraordinariamente liberal con mis obligaciones". Soy, por tanto, tan condescendiente con el prójimo como conmigo mismo. Me precio de no haber perdido un amigo en la vida; dejar de disfrutarlos a mi lado, sí (aun no se ha inventado la teletransportación, cachis !!!), pero no perderlos. El plan de vuelo que tengo ideado para el resto de mi vida siempre se me presenta intenso y solo espero que me alcance el combustible. Soy capaz de arriesgar lo seguro por lo incierto si persigo un sueño. No es que le tenga alergia al deporte pero, últimamente al menos, no suelo hacer mucho ejercicio físico si no viene acompañado de un agradecido orgasmo. Me simpatizan las mujeres, aunque me gustan aún más las Mujeres; y adoro, admiro y venero a las MUJERES (así, con mayúsculas). No sé si me explico, soy heterosexual de los autodenominados cúbicos. Lo que mas valoro en una mujer se encuentra entre sus orejas; puedo disimularlo perfectamente cada vez que sea necesario pero, en realidad, lo que me enamora verdaderamente es su intelecto. A veces siento en mis hombros la responsabilidad, que me proporcionó mi cigüeña, de tener que estar siempre de buen humor, de saber bailar sevillanas, de tener que dar una cabezadita todas las tardes, de tornarme "negro" en verano, de saber contar chistes, etc, etc ...; y parece que, en general, no decepciono del todo. 

Me gustan los Eagles y Armando Manzanero pasando por El Camarón, me encanta la ensaladilla rusa, los documentales de animalitos, el Carnaval, mi amigo Epi, los pistachos, el (mi) pelo largo, comer con cuchara, la gente, las motos, las bromas (los bromistas pesados, menos), el flamenco, conocer tu número de teléfono, viajar sin prisa, las alturas, las vacaciones, dar de comer a la palomas, el vermouth de grifo, las chinas (las nacidas en China, también), el desorden si no llega a caos, abanderar causas justas, tanto el cigarrito de después como el acto del "durante" o los preliminares, el mus, la manteca "colorá", el acento vasco, los monólogos cómicos, la linea que forman el mar y el cielo, el arte abstracto, las rebajas, los crucigramas, Mafalda, los abrazos (y los disfruto tanto que aun recuerdo el tacto de los que un día di o recibí), aprender lo que no sabía, el incienso, La Luna y pasear de vez en cuando por ella, la playa, un oído atento, el cordero asado, dormir al raso, la Alhambra de Granada, las buenas compañías, me gusta "cuando callas porque estás como ausente", el nudismo femenino y joven, ¡¡puestos a elegir!! , me gusta gustar(te), cantar en la ducha, el olor a tierra mojada, el café, los chistes, ver amanecer (incluso, aunque no haya dormido), las tortas de aceite, los libros de Historia, la fina ironía, las ONG's, los hijos de mis seres queridos, el color lila, las velas, las mariposas en el estomago, hablar-pensar-escribir-actuar desde el corazón (desde el corazón, me gusta cualquier cosa), mantenerme informado, las visitas, las clásicas películas del oeste, los nombres de mujer que terminan en "a", las manzanas confitadas, conectar con alguien en 5 minutos, Italia, las sillas a las puertas de las casas o en la calle, que me sigan al contar chistes y que hilen los suyos con los míos, las revoluciones, leer el periódico y releerlo, perder las horas (nunca se terminan de perder del todo), el limoncello y el licor-café, las babuchas, el Fin de Año, explotar bolitas de plásticos protectores, el billar, jugar con tu pelo, el fuego, las reconciliaciones, que me cuenten lo que hice hace unos años atrás, los boleros, unos ojos a escasos centímetros de los míos, mi familia, las aceitunas, conservar una edad emocional menor a la que dicta mi DNI, meter las orejas debajo de la manta cuando hace frió, pasear de la mano, las fiestas sorpresa, cambiarle la letra a las canciones, el vino tinto, soñar despierto, las sinopsis, la amistad, el sol (no, si lo tengo que usar como los lagartos), que me alaben por dentro, los ataques de risa, los datos rigurosos y las opiniones libres, el aire en la cara, las flores, el sur, la verdad aunque me duela, los viejitos, los helados, besar y que me besen, el bricolaje, tirarme en el césped, los blogs raros, que determinadas personas lo sepan (casi) todo de mí, hablar con los perros, el bocata de calamares, el olor a bebé, saltar en (y no de) la cama, escuchar una canción evocadora, tanto la sandía como el melón, encontrar dinero en los bolsillos que no sabia que tenia, las plantas (pero se me mueren, las pobres), los chascarrillos originales, el teatro, los valientes, los cuentos con moraleja (el "cuento"de los que habitan en La Moraleja, mucho menos), la  conversación y el "sofing". El "caming" también, y en sus dos vertientes de solo y "acompañao".

No me gusta Enrique (ni Ana, y mira que lo siento por ella, pero es que el Enriquito ....), ni Belén, ni Esteban, ni los periódicos deportivos, ni las indirectas, ni las listas cerradas, ni la silicona, ni los mariachis, ni los chismes, ni las tragaperras, ni cocinar (sí, que me cocinen), ni siquiera comer (tal vez de ahí mi "tipito" mono; desde luego sí, que me coman), ni los espejos, ni la ouija, ni las que se creen la abeja reina siendo simplemente un bicho, ni los clubs privados, ni el conformismo, ni el olor a pies, ni las peleas, ni los consejos interesados, ni el narcisismo, ni las personas a las que no les gustan los niños o los animales (desconfío de ellos), ni los potingues, ni los tunos, ni los lunes, ni las agujas, ni los tonos absurdos en los móviles, ni los bailes de las bodas, ni la publicidad subliminal, ni las soluciones únicas, ni olvidarme de los nombres, ni lo que no se puede tocar con las manos, ni los calcetines blancos, ni los obituarios, ni los piropos soeces, ni los que no se preocupan por conocer a las personas que los rodean, ni las banderas, ni el orgullo, ni los bitter, ni las sodas, ni las tónicas (todo lo que amarga, vaya), ni las multinacionales, ni seguir a la manada, ni mi voz grabada, ni las manos pringosas, ni las antiguallas, ni fregar los "cacharros", ni usar a Dios como arma arrojadiza, ni las animadoras del baloncesto, ni los concursos de bellezas (las mayorettes sí desde que conocí a alguien con características divinas), ni que me llamen por teléfono temprano (¡¡¡si es que no me voy a enterar de lo que me digan!!!), ni las fotos (si son mías), ni las denuncias falsas, no me gusta nada no entender las cosas, ni tener que afeitarme, ni las mascotas raras, ni endulzar la píldora, ni la doble moral, ni las mentiras piadosas, ni las brujas, ni el "y tu más", ni hacer la cama (nunca lo terminaré de entender), ni el minimalismo, ni los manuales, ni los entierros, ni el brócoli, ni Sálvame!, ni las batas, ni los malentendidos si bien es verdad que éstos cada vez me importan menos, ni las esperas, ni el inmovilismo, ni los "cabritos" (mucho menos cuando crecen), ni las citas a ciegas, ni los recortes (ya sabéis), ni los karaokes, ni el perro del hortelano, ni las angulas, ni el tiempo imperativo de los verbos, ni los gabachos cuando ejercen como tales, ni los abrigos de pieles, ni el color carne, ni el fanatismo, ni los móviles en reunión, ni Eurovisión, ni las prisas, ni la testosterona de los gimnasios,  ni que me "coman" la oreja, ni los planes invariables, ni ir a comprar con calculadora, ni los piersing (en mi piel; en la de cada cual ...), ni las palabras "nunca" o "siempre", ni los que no se aprenden el número de su móvil, ni las uñas negras, ni lo que esté de moda, ni las abejas (la miel, sí), ni las banderas españolas en las pulseritas de marras, ni las sevillanas (las que se bailan; las otras, claro), ni los pusilánimes, ni los quejumbrosos, ni los malhumorados, ni los egoístas, ni los (insanos) ambiciosos, ni los histéricos, ni los desentendidos, ni "sentir pena" por lo malo que le pueda ocurrir a los inhumanos, ni los exquisitos, ni los cumpleaños (míos), ni las agendas de tareas, ni la hípica, ni los coches-discoteca, ni el pádel, ni l@s "osea", ni los "chorizos", ni la Navidad, ni el reggaeton, ni la lluvia, ni los despertadores, ni las prohibiciones, ni los americanos ni la madre que los parieron (¿todos? nooooo, sólo los que hablan inglés - el español mola, y el francés más)

Me gustan muchas más cosas y no me gusta alguna cosa más, pero no pretendo ser exhaustivo (ni plasta) porque, ademas, no podría.  Asumo mis errores, trato de superar mis bajezas, grito mis amores y silencio mis antipatías (lo de Enrique es aparte - es que hasta le conozco). Sonrío y procuro hacer sonreír todos los días. Intento no pensar igual que nadie, para que nadie acabe pensando por mí. Procuro callar y parecer tonto, a pronunciarme y despejar todas las dudas (esto lo decía el genial Groucho, y me lo he apropiado). Si me pronuncio en algo, procuro que mis palabras sean mas bellas e interesantes que el silencio. Me siento esclavo de mis palabras y procuro darles la importancia que tienen. Me gusta hacer el amor sonriendo (riendo a carcajadas, también; ¿por qué no?). Si lo hago como quien pone una lavadora, ya no me divierte tanto, créeme. Brindo reposo al cansado, animo al decepcionado, apoyo al triste; pero sobre todo, sé escuchar. Y lo hago por puro "egoísmo", porque me gusta que me escuchen a mi también. Mi musa está en la música y mi patria cabe en mis zapatos (o en los tuyos, o en los nuestros). No tengo fe en la economía actual, pero me temo que ella tampoco tiene fe en mi. Me he dado cuenta que ejerzo un tipo de liderazgo de los llamados informales, sin  galones; es decir, poco o nada peligroso. Soy extraordinariamente tolerante en algunas cosas y machaconamente combativo en otras. No me importaría, por ejemplo, que el resto de los varones humanos del planeta fuesen gays; eso incrementaría sobremanera el numero de mujeres heterosexuales insatisfechas (el lesbianismo ya me cae un poco más antipático, tu ves; reducen mercado). Pienso con el corazón y me emocionan las ideas. Casi nunca consigo reunir el tiempo, la energía y los recursos necesarios para hacer lo que realmente me gusta, y aun así, insisto. Lo difícil lo hago deprisa; para lo imposible tardo un poco más. Creo que la cultura es el recurso más importante del que puede disponer el ser humano; y la ignorancia, la mayor de sus taras, pero la disculpo según en qué casos. Es probable que tenga menos virtudes que defectos, pero estos últimos sé reconocerlos, aunque no a cualquiera. Tampoco es que les dé mucha publicidad, pero si los advierten, los reconozco. No cambio por nadie, pero tampoco cambio a nadie; solo mejoro con quien (y a quien) se lo merece. Prefiero molestar por sinceridad que mentir por educación. En aquellas ocasiones que he experimentado duelo por alguna perdida, soy paciente; me doy el tiempo necesario para digestionarlo. No me hago demasiadas preguntas porque temo no saber responderlas. No recuerdo haber estado deprimido jamás; sentir algún que otro revés, sí. Y no creo que sea por culpa de mi autoestima; no sé si uso de eso. Debe ser porque nunca encuentro momento para la depresión ¡¡si no me da tiempo!!. Ahora que lo pienso, eso debe chinchar bastante a mis "enemigos", si es que los tengo; les debe de fastidiar bastante eso de no verme hundido. Pues entonces me alegro enormemente por ser inmune al abatimiento, ea. Y si algún día noto que me da la espalda la vida, eso que ocurre mientras vivimos, no me cortaré (las venas) y le tocaré las nalgas. ¡¡Vaya que si!!. Intento viajar despacio, leer profusamente, escuchar música en alto, ver documentales de la 2, amar con intensidad; ...... instruirme en suma. Alguna vez he valorado lo que ya he perdido y me ha sido imposible recuperar, pero he aprendido la lección (creo). La información en mi poder nunca resulta peligrosa para nadie, quizás solo para mi mismo. Soy amable hasta con quien no ha hecho méritos para merecerlo; esto se lo debo a mis mayores y lo hago en honor a su memoria. Echo desesperadamente de menos a los que me quisieron desinteresadamente y tuvieron que irse muy pronto de mi lado, pero conservo la satisfacción y la suerte de haberlos disfrutado mientras pude, y de recordarlos a cada instante. Pongo pasión, no tanto fe, en mis convicciones. Creo en los hechos mucho más que en las palabras, y en las personas muchisisisisimo más que en las instituciones. Sienta lo que sienta, se me nota y, generalmente, me he despreocupado desde hace mucho de como se me percibe; a estas alturas, me da pereza corregir errores de interpretación. La opinión que otros tengan de mí, tiene la misma importancia que ellos tengan en mi vida. Aun así, creo  tener la humildad suficiente para saber que el orgullo no nos lleva muy lejos. El que quiera entrar en mi vida, que entre; el que quiera salir, que salga y ordenadamente, porfa; lo que no suelo tolerar es que se queden en la puerta, porque estorban. Evito hacerme "masturbaciones mentales", te dejan el intelecto hecho una mierda, pringoso al menos. Prefiero que me digan la verdad, que ya veré yo si me duele. He aprendido con los años a decirle a quienes me rodean que les quiero en cuanto noto ese sentimiento; con los que me caen mal, tardo un poco mas, pero que tampoco me pongan a prueba. Soy flaquito y uso moto habitualmente; sí, es verdad que tengo el riesgo de ir a veces como las banderas pero procuro llevar muchas cosas en los bolsillos. Me estresan los problemas derivados del aparcamiento. Me gusta el trabajo en equipo y la creación en solitario. Soy beligerante o tolerante según para que cosas. Mi personalidad, procuro que forme parte de mi responsabilidad; mi actitud la dejo bajo la responsabilidad de los demás. He vivido mucho, también bien (como para no quejarme, vamos), pero sin duda, mucho; y aún me queda lo mejor. Deseo alcanzar mis últimos días con algún patrimonio mayor que el que quepa en mis bolsillos y, para entonces, espero que un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un ratito por aquí. Sólo quiero eso. Parece poco ¿verdad?, pero es mucho y dificilísimo de conseguir. Y en ello estoy .......... .......... .......... ......... y (acabo de darme cuenta, porque no lo sabia exactamente, que) soy cansino cuando hablo de mi mismo; honesto espero que también pero, sobre todo, un "pesao" de narices."

PD/ Alguien que "me lee", y a la que quiero y valoro mucho porque conocerla es quererla y porque creo que afina en sus diagnósticos hacia mi, me ha advertido de que tal vez se me haya "olvidado" lo de mi obstinada testarudez y lo de mi deleite por la confrontación. Pues yo creo que no (jajaja), que no se me ha "olvidado", y seguro que lo habré puesto de manifiesto en algún renglón o en alguna idea. ¡¡Hay que saber leer entre lineas!!. Bueno vaaaale, por si acaso, pues queda dicho y ...... reconocido, soy testarudo en lo que creo firmemente, que son pocas cosas. Besitos M.C.

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